¿Qué pasaría en Honduras si Trump restringe las exportaciones de diésel?


  • El 92.4 % de los carburantes importados por Honduras procedía de Estados Unidos al primer trimestre de 2025, una dependencia que limita la capacidad de sustituir rápidamente a su principal proveedor.
  • El diésel ya alcanza L153.53 por galón en Tegucigalpa, pese a que el Gobierno absorbe L5.74 por galón mediante el esquema temporal de subsidio.
  • Transporte, agricultura y finanzas públicas están entre los sectores más expuestos a un nuevo encarecimiento internacional, mientras los importadores tendrían que buscar cargamentos en mercados más lejanos y competitivos.

Una decisión que se discute en Washington podría terminar sintiéndose en las gasolineras, el transporte, el campo y los precios de los productos en Honduras.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que analiza restringir las exportaciones estadounidenses de diésel como una medida para aumentar la disponibilidad interna y contener los elevados precios que enfrenta ese país.

Hasta ahora, sin embargo, no existe una prohibición aprobada. La Administración estadounidense continúa evaluando si una eventual restricción sería total, parcial o temporal.

Para Honduras, la discusión es especialmente relevante porque el país depende de combustibles importados y Estados Unidos es su principal proveedor. Datos del Banco Central de Honduras muestran que, al primer trimestre de 2025, el 92.4 % de los carburantes importados por Honduras procedía del mercado estadounidense.

El riesgo, por tanto, no sería solamente pagar más por el diésel. Una reducción importante de los cargamentos estadounidenses obligaría a buscar producto en otros mercados precisamente cuando la oferta internacional enfrenta fuertes presiones.

¿QUÉ ESTÁ PENSANDO HACER TRUMP?

Trump ha respaldado públicamente la posibilidad de limitar las exportaciones de diésel. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que el Gobierno analiza las implicaciones de una prohibición o restricción, tomando en cuenta la capacidad de refinación estadounidense y la posibilidad de aumentar la disponibilidad del combustible dentro de Estados Unidos.

La discusión ocurre en un mercado internacional presionado por conflictos geopolíticos, restricciones de suministro y una limitada capacidad para incrementar rápidamente la producción de las refinerías.

Estados Unidos tiene un peso importante en este mercado: aproximadamente una quinta parte del comercio marítimo mundial de diésel procede de ese país.

¿POR QUÉ HONDURAS ESTARÍA EXPUESTA?

Honduras no cuenta con capacidad de refinación suficiente para sustituir rápidamente las importaciones de combustibles. Ese problema se extiende a buena parte de Centroamérica y el Caribe, regiones altamente dependientes de productos refinados provenientes del mercado estadounidense.

Una restricción obligaría a los importadores a buscar cargamentos en otros mercados, incluidos proveedores de Asia.

El problema es que América Latina tendría que competir con Europa y otras regiones por esos mismos cargamentos.

En términos prácticos, Honduras podría encontrar otros proveedores, pero tendría que enfrentar mayores costos de adquisición, transporte y logística.

Por eso, el principal riesgo no necesariamente sería quedarse completamente sin diésel, sino tener que pagar más para conseguirlo.

¿CUÁNTO CUESTA HOY EL DIÉSEL EN HONDURAS?

La presión sobre el mercado hondureño ya se siente antes de que Washington adopte una decisión.

Desde este lunes 28 de septiembre, el galón de diésel cuesta L153.53 en Tegucigalpa, después de registrar un incremento de L2.43.

En San Pedro Sula, el precio se ubica en L149.20 por galón, luego de aumentar L2.35.

Una semana antes, el diésel costaba L151.10 en Tegucigalpa y L146.85 en San Pedro Sula.

Esto significa que Honduras ya está absorbiendo parte del encarecimiento internacional aun antes de conocerse si Estados Unidos restringirá sus exportaciones.

¿CUÁNTO ESTÁ SUBSIDIANDO EL GOBIERNO?

El Gobierno ha aumentado el apoyo destinado a evitar que todo el incremento internacional llegue directamente al consumidor.

El Decreto Ejecutivo PCM-025-2026 estableció un subsidio de hasta el 65 % del diferencial de los aumentos de la gasolina regular y el diésel hasta el 31 de diciembre de 2026.

Para la estructura de precios vigente desde este 28 de septiembre, el Gobierno anunció elevar temporalmente la cobertura del 65 % al 70 %.

En Tegucigalpa, el apoyo aplicado al diésel representa L5.74 por galón, mientras que en San Pedro Sula alcanza L5.54.

Esto significa que el precio que actualmente paga el consumidor ya incorpora una intervención del Estado para contener parte del aumento.

Aun con ese apoyo, el galón cuesta L153.53 en Tegucigalpa.

¿QUÉ PODRÍA PASAR SI ESTADOS UNIDOS RESTRINGE LAS EXPORTACIONES?

El primer impacto potencial estaría en el costo de importación. Si disminuye la disponibilidad de diésel estadounidense, Honduras tendría que competir con otros países para conseguir cargamentos alternativos.

El segundo efecto podría sentirse directamente en las finanzas públicas. Si los precios internacionales aumentan y el Gobierno decide mantener el actual esquema de protección al consumidor, tendría que destinar mayores recursos para cubrir parte de las alzas.

El tercer impacto estaría relacionado con el transporte. El diésel es uno de los principales combustibles utilizados por el transporte pesado y de carga. Un incremento prolongado aumenta el costo de movilizar alimentos, materias primas y mercancías dentro del país.

Esto no significa que todos los productos aumentarían automáticamente en la misma proporción, pero sí agregaría presión sobre los costos logísticos.

EL CAMPO TAMBIÉN PODRÍA SENTIR EL IMPACTO

La agricultura y la ganadería también dependen del diésel para maquinaria, tractores, bombas, transporte de insumos y movilización de cosechas.

Un combustible más caro podría aumentar los costos de producción precisamente cuando el sector agropecuario enfrenta además los efectos de la sequía.

Si esos mayores costos se mantienen durante un período prolongado, parte de ellos podría trasladarse a las cadenas de distribución y eventualmente a los precios que paga el consumidor.

EL SUBSIDIO PODRÍA CONVERTIRSE EN EL PRIMER AMORTIGUADOR

Honduras cuenta actualmente con una herramienta para reducir el impacto inmediato: el subsidio a los combustibles.

Pero cuanto mayor sea el precio internacional, más costoso resultaría para el Estado mantener ese mecanismo.

Una eventual restricción estadounidense plantearía entonces una decisión fiscal: aumentar los recursos destinados al subsidio, permitir que una mayor parte del incremento llegue al consumidor o modificar el mecanismo de estabilización.

Por eso, una crisis internacional del diésel podría convertirse también en una presión sobre el presupuesto público.

¿PODRÍA HABER ESCASEZ?

Todavía es demasiado pronto para afirmarlo. Estados Unidos no ha aprobado la prohibición y tampoco se conoce si una eventual medida sería total, parcial o temporal, ni si contemplaría excepciones o cuotas para determinados países.

Los análisis disponibles consideran entre los escenarios una restricción parcial o temporal, mientras los importadores internacionales comienzan a prestar mayor atención a la disponibilidad de cargamentos.

Para Honduras, la magnitud del impacto dependerá de cuánto diésel estadounidense deje efectivamente de llegar al mercado regional y durante cuánto tiempo.

Cuatro factores serán determinantes: la decisión final de Washington, la posibilidad de excepciones o cuotas para determinados mercados, la capacidad de los importadores hondureños para conseguir proveedores alternativos y cuánto está dispuesto a destinar el Gobierno para contener nuevos incrementos.

Por ahora, Honduras enfrenta una combinación que merece seguimiento: el diésel ya cuesta L153.53 por galón en Tegucigalpa, el Gobierno absorbe L5.74 adicionales por galón mediante el apoyo temporal y Estados Unidos analiza una medida que podría reducir la cantidad de diésel disponible para los mercados externos.

Si Washington finalmente restringe sus exportaciones, Honduras podría enfrentar un nuevo choque externo sobre un mercado de combustibles que ya registra fuertes presiones.


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