Banco Mundial alerta sobre posibles efectos de El Niño en Honduras a finales de 2026


**El Banco Mundial advierte que el fortalecimiento del fenómeno climático con posibles consecuencias para la economía hondureña.

Por: Misael Colindres |

El fenómeno de El Niño podría intensificarse hacia finales de 2026 y provocar alteraciones en los patrones de lluvia de América Latina, aumentando el riesgo de sequías en determinadas regiones, especialmente en Centroamérica, según advierte el Banco Mundial en su informe Panorama económico de América Latina y el Caribe, publicado en octubre de este año.

Para Honduras, esta situación representa una amenaza potencial para la producción agrícola, el abastecimiento de agua potable y la generación hidroeléctrica, tres sectores que dependen directamente de las condiciones climáticas y que podrían enfrentar mayores dificultades si se registra una disminución prolongada de las precipitaciones.

El organismo internacional señala que un episodio fuerte de El Niño puede ocasionar importantes alteraciones climáticas, aunque sus efectos varían entre países y regiones. Mientras algunos territorios experimentan sequías, otros pueden enfrentar lluvias intensas e inundaciones.

El informe no establece una proyección específica sobre la intensidad de una eventual sequía en Honduras, pero identifica riesgos regionales que resultan relevantes para la economía y la seguridad hídrica del país.

LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA ENTRE LOS SECTORES MÁS VULNERABLES

Uno de los principales riesgos asociados con El Niño es la disminución de las lluvias en zonas agrícolas, lo que puede reducir los rendimientos de los cultivos y afectar la disponibilidad de alimentos.

En Honduras, una sequía prolongada podría perjudicar especialmente a los productores de maíz y frijol que dependen de las precipitaciones para desarrollar sus actividades.

La reducción de las cosechas no solamente afectaría los ingresos de las familias productoras, sino que también podría generar presiones sobre los precios de los alimentos y aumentar los costos para los consumidores.

El Banco Mundial advierte que los fenómenos climáticos extremos pueden alterar la producción y distribución de productos agrícolas, convirtiéndose en un factor adicional de presión inflacionaria.

MENOS AGUA PODRÍA ENCARECER LA GENERACIÓN ELÉCTRICA

El informe también identifica la generación hidroeléctrica como una de las actividades económicas expuestas a las consecuencias de las sequías.

El Banco Mundial señala que esta fuente representa una proporción importante de la generación eléctrica latinoamericana, por lo que una disminución de los caudales de los ríos y del almacenamiento en los embalses puede afectar la producción energética.

El organismo recuerda que durante los episodios de El Niño de 1997-1998 y 2015-2016, varios países experimentaron dificultades para generar electricidad mediante recursos hídricos y tuvieron que recurrir a fuentes más costosas, incluidos combustibles importados.

En Honduras, una situación similar podría aumentar la necesidad de generación térmica y elevar los costos operativos del sistema eléctrico.

Aunque el informe no calcula un impacto específico sobre la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), la advertencia resulta relevante por la participación de las centrales hidroeléctricas en la matriz energética hondureña.

EL ABASTECIMIENTO DE AGUA TAMBIÉN ESTARÍA EXPUESTO

La posible intensificación de El Niño también plantea desafíos para la disponibilidad de agua destinada al consumo humano.

En Tegucigalpa y Comayagüela, el abastecimiento depende en parte de las reservas almacenadas en los embalses Los Laureles y La Concepción, cuya recuperación está vinculada al comportamiento de las lluvias.

Una reducción prolongada de las precipitaciones podría dificultar la recuperación de estos depósitos y aumentar la presión sobre los sistemas de distribución.

No obstante, el Banco Mundial no presenta en este informe pronósticos particulares para los embalses hondureños. El riesgo responde a la dependencia que tiene el abastecimiento de agua de las condiciones climáticas.

HONDURAS ENFRENTA EL RIESGO CON UNA ECONOMÍA DE CRECIMIENTO MODERADO

Las advertencias climáticas coinciden con un escenario de crecimiento económico moderado para Honduras.

El Banco Mundial proyecta que la economía nacional crecerá 3.4 % durante 2026, por debajo del 3.8 % estimado para 2025.

En la región, las previsiones para este año son de 3.3 % para Costa Rica, 3.7 % para Guatemala, 4.5 % para El Salvador, 3.6 % para Nicaragua y 4.2 % para Panamá.

Estas proyecciones no atribuyen la desaceleración hondureña a El Niño. Sin embargo, una eventual sequía podría representar una presión adicional sobre las actividades productivas, los costos energéticos y los precios de los alimentos.

¿QUÉ SE ESPERA PARA LOS ÚLTIMOS MESES DE 2026?

El comportamiento de El Niño durante el último trimestre del año será determinante para evaluar sus posibles consecuencias en Centroamérica.

En Honduras, será necesario dar seguimiento a los pronósticos de precipitación, las condiciones de los cultivos, los niveles de los embalses y la disponibilidad de agua para la generación eléctrica.

La advertencia del Banco Mundial pone de relieve la importancia de fortalecer la prevención frente a los fenómenos climáticos, particularmente en los sectores que dependen de las lluvias.

El desafío para Honduras no consiste únicamente en enfrentar una posible sequía, sino en anticipar sus efectos sobre la producción de alimentos, el costo de la electricidad y el abastecimiento de agua para la población.


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