Muere a los 90 años David McFields, el “poeta negro” de Nicaragua


El poeta nicaragüense David McField, considerado una de las figuras más relevantes de la poesía del Caribe nicaragüense, murió el jueves 29 de octubre a los 90 años por causas asociadas a su avanzada edad.

Será velado en la Funeraria Monte de los Olivos y sepultado en el Cementerio Sierras de Paz. De manera póstuma recibirá la Orden Augusto C. Sandino, General de Hombres y Mujeres Libres, condecoración que otorga el Estado nicaragüense.

McFields era padre de Arturo McFields Yescas, periodista nombrado en octubre de 2021 representante permanente de Nicaragua ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El 23 de marzo de 2022, en una sesión del Consejo Permanente, el diplomático calificó de “dictadura” al régimen de Daniel Ortega y denunció la existencia de presos políticos. Managua lo desautorizó ese mismo día y Ortega lo destituyó después por decreto.

Poesía callejera

Nacido el 6 de octubre de 1936 en El Rama, en el Caribe nicaragüense, David Sidney McFields Richards trabajó desde niño como vendedor de frutas, mandadero y lustrador.

Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), donde se licenció en Español en 1968, y enseñó en el Colegio Bautista, donde fue maestro música y poesía.

En 1967 publicó “Dios es negro”, al que siguieron “En la calle de enmedio” (1968), “Poemas para el año del elefante” (1970), “Poemas populares” (1972) y “Las veinticuatro” (1975), de poemas y canciones.

Allá por 1973 fundó la librería Libromundo y, en mayo de 1974, creó el Grupo Gradas junto a Rosario Murillo, Camilo Ortega, hermano de Daniel Ortega, y otros militantes sandinistas.

El movimiento llevaba recitales y expresiones artísticas de protestas y denuncias sociales a las gradas y atrios de las iglesias.

Compositor sandinista

Precisamente en esa época escribió “Pancasán”, inspirado en la acción guerrillera del FSLN en esa zona de Matagalpa en agosto de 1967, y que más tarde convirtió en canción emblemática de la revolución.

Con el tiempo, su obra, de rima callejera, musical y a menudo pícara, le valió el apelativo de “poeta negro” de Nicaragua.

Así lo resumía él: “Mi poesía es rebelde e histórica (…), una poesía comprometida con una invitación a la lucha, al combate y a la rebelión”.

Posteriormente, tras el triunfo sandinista de 1979, fue secretario general del Politécnico de Nicaragua y embajador ante países africanos.

Décadas después, en 2008, ya con Ortega de nuevo en el poder, fue designado embajador en Jamaica y, desde entonces, se le veía en las tarimas centrales de los actos de aniversario de la dictadura.

En el plano literario, además, en 1998 figuró en la Primera Antología Poética de la Costa Caribe; en 2018 publicó su “Antología poética” y, finalmente, en 2019 recibió la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.


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