Sequía reduce niveles de lagos y lagunas y presiona reservas de agua en Centroamérica


La sequía que afecta a Centroamérica ha provocado la reducción de los niveles de lagos, lagunas, embalses y otras reservas de agua. El déficit de lluvias y las altas temperaturas agravan el impacto sobre el consumo humano, la agricultura, la energía y los ecosistemas.

En Guatemala, el Lago Atitlán y el Lago de Amatitlán registran descensos asociados a la menor lluvia y una mayor evaporación. La situación genera presión sobre los ecosistemas y el turismo. 

En El Salvador, el Lago de Güija presenta una reducción de hasta 2 metros en su nivel. El descenso ocurre incluso durante la época lluviosa y afecta a pescadores y agricultores.

Además, la laguna de Alegría, en Usulután, muestra una reducción visible de su espejo de agua. La falta de lluvia y las altas temperaturas favorecen una mayor evaporación. Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente informó que este fenómeno es repetitivo y natural, que ocurre desde hace décadas.

La Laguna de Olomega, entre San Miguel y La Unión, también perdió profundidad y superficie. El descenso dificulta la navegación y afecta la pesca artesanal y las actividades agrícolas.

Honduras enfrenta una fuerte presión sobre sus reservas

Honduras figura entre los países más afectados por la sequía. Más de 200 municipios permanecen bajo alertas, incluidos más de un centenar bajo Alerta Roja.

La reducción de las reservas en represas también amenaza el suministro de agua potable. Por ello, varias zonas aplican racionamientos y distribución mediante camiones cisterna.

En algunas áreas, el déficit de lluvias supera el 50%. Esta situación aumenta el riesgo de desabastecimiento para comunidades rurales y sectores urbanos.

Nicaragua y Costa Rica resienten la falta de lluvia

En Nicaragua, la sequía afecta embalses naturales, acuíferos y otras fuentes de agua. La menor disponibilidad hídrica también altera los ciclos agrícolas.

En Costa Rica, el impacto se concentra en Guanacaste y sectores del Pacífico. La falta de lluvia reduce la disponibilidad para el ganado y aumenta la presión sobre embalses multipropósito.

Belice también registra menor recarga de fuentes superficiales y acuíferos. Esto genera presión sobre el suministro de agua para pequeños productores agrícolas.

Panamá enfrenta presión sobre el Canal

En Panamá, los lagos Gatún y Alajuela cumplen un papel esencial para el funcionamiento del Canal. También aportan agua potable a una parte importante de la población.

La reducción de sus niveles limita la disponibilidad de agua para las operaciones de la vía interoceánica. Por ello, el Canal contempla medidas para conservar sus reservas durante los periodos secos.

Entre esas medidas figuran restricciones al calado de los buques neopanamax. Además, Panamá impulsa el proyecto del embalse de Río Indio para fortalecer su seguridad hídrica.

La sequía también afecta la generación eléctrica

La reducción de los caudales y de los niveles en embalses disminuye la capacidad de generación hidroeléctrica regional.

En El Salvador, la generación hidroeléctrica registró una caída cercana al 34% , según los datos proporcionados.

Ante la menor producción hidráulica, los sistemas eléctricos recurren en mayor medida a centrales térmicas. Estas plantas utilizan combustibles fósiles y elevan los costos de generación.

Alertas y emergencias reflejan la presión hídrica

La falta de lluvias ha llevado a distintos gobiernos y autoridades locales a activar alertas y medidas de emergencia.

En El Salvador se mantiene la alerta roja meteorológica. Honduras aplica alertas municipales y medidas para garantizar el abastecimiento.

Mientras tanto, otros países refuerzan acciones para proteger reservas, garantizar el consumo humano y reducir los efectos sobre la agricultura. Panamá, por su lado, ha decretado emergencia ante la sequía.

La situación muestra que la sequía ya no afecta únicamente a los cultivos. También reduce las reservas estratégicas de agua y presiona servicios esenciales en toda Centroamérica.


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