Banco Mundial destaca medidas de Honduras ante alza de combustibles


**El mismo informe del Banco Mundial estima que Honduras crecerá 3.4 % en 2026, para 2027 proyecta 3.7 % y para 2028, 3.8 %.

**Mientras República Dominicana recurrió a recursos presupuestarios y Barbados modificó impuestos, Honduras estableció un esquema.

**El Banco Mundial divide las respuestas de la región en varios modelos, dependiendo fundamentalmente de si el país produce energía o depende de importaciones.

Honduras aparece destacada por el Banco Mundial entre las economías de América Latina y el Caribe que han adoptado medidas directas para impedir que todo el incremento internacional de los combustibles llegue inmediatamente al consumidor.

El señalamiento forma parte del informe “Panorama económico de América Latina y el Caribe | Octubre 2026”, que analiza las diferentes respuestas implementadas por los gobiernos ante la volatilidad energética internacional.

El Banco Mundial ubica a Honduras dentro de un grupo con una vulnerabilidad particular: los importadores netos de combustibles de América Central y el Caribe.

Estos países, explica el organismo, no cuentan con una industria petrolera integrada que pueda funcionar como amortiguador cuando suben los precios internacionales. Por esa razón, están expuestos directamente a las variaciones del mercado mundial y los gobiernos terminan recurriendo a mecanismos fiscales, tributarios o presupuestarios para reducir el impacto sobre hogares y empresas.

En ese contexto, el informe menciona expresamente la respuesta hondureña: “Honduras estableció un marco para absorber parcialmente los aumentos de precios”.

La observación adquiere relevancia en momentos en que los combustibles se han convertido nuevamente en uno de los principales focos de presión económica para el país.

HONDURAS NO PUEDE CONTROLAR EL PRECIO INTERNACIONAL

La posición hondureña es diferente a la de países productores de petróleo como Brasil o Argentina.

El Banco Mundial divide las respuestas de la región en varios modelos, dependiendo fundamentalmente de si el país produce energía o depende de importaciones.

Honduras está en el segundo grupo.

Al depender del combustible comprado en los mercados externos, el país es esencialmente un tomador de precios: no determina cuánto cuesta internacionalmente el petróleo y queda expuesto a los movimientos provocados por conflictos internacionales, oferta, demanda y otras alteraciones del mercado energético.

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El Banco Mundial señala que los importadores netos de Centroamérica y el Caribe “se enfrentan de inmediato a la volatilidad mundial” y, al carecer de un sector integrado que actúe como amortiguador, dependen de políticas gubernamentales de intervención directa para proteger a los consumidores.

Eso permite dimensionar el objetivo de las medidas aplicadas en Honduras: no eliminan el aumento del precio internacional, sino que buscan evitar que el incremento sea trasladado íntegramente y de una sola vez al precio interno.

EL BANCO MUNDIAL COMPARA LA RESPUESTA HONDUREÑA CON OTROS PAÍSES

Uno de los aspectos más relevantes del informe es que permite observar que Honduras no es el único país que ha recurrido a mecanismos de protección.

El organismo identifica diferentes estrategias.

República Dominicana ha destinado importantes recursos presupuestarios para administrar la estabilidad de los precios.

Honduras estableció un marco mediante el cual absorbe parcialmente los incrementos.

Barbados recurrió a ajustes específicos en el impuesto al valor agregado.

Mientras Guatemala ha discutido en el ámbito legislativo reasignaciones presupuestarias.

Aunque las herramientas son diferentes, el propósito es similar.

El Banco Mundial explica que estas intervenciones directas buscan mantener el poder adquisitivo interno, aunque reconoce que se aplican en países que también enfrentan restricciones fiscales importantes.

Ese último punto es clave para Honduras.

El Gobierno puede absorber una parte del incremento para impedir que llegue al consumidor, pero la diferencia no desaparece: debe financiarse con recursos públicos.

¿QUÉ HACE DIFERENTE A LOS PAÍSES PRODUCTORES?

Brasil y Argentina cuentan con una ventaja que Honduras no tiene.

Según el Banco Mundial, las empresas petroleras públicas integradas verticalmente pueden funcionar como una primera línea de estabilización.

En Brasil, Petrobras utiliza estrategias comerciales de fijación de precios y aprovecha las capacidades internas de refinación. Argentina, mediante YPF, también utiliza mecanismos que ayudan a moderar los extremos provocados por los choques geopolíticos y permiten transiciones de precios menos abruptas para los consumidores.

Ambos países también han utilizado la política tributaria.

Argentina y Brasil han recalibrado impuestos aplicados a los combustibles para administrar el ritmo al que los movimientos internacionales llegan hasta los precios minoristas.

Honduras carece de ese colchón productivo.

Por eso, cuando aumenta el combustible importado, el Estado tiene básicamente dos posibilidades: trasladar una mayor proporción del incremento al consumidor o utilizar recursos y mecanismos internos para absorber parte del golpe.

OTROS PAÍSES HAN ELEGIDO CAMINOS DISTINTOS

El Banco Mundial identifica además un tercer modelo.

Chile utiliza el MEPCO, un mecanismo que modifica componentes tributarios específicos para estabilizar los precios.

México también calibra impuestos específicos buscando equilibrar el control de las presiones inflacionarias con la necesidad de preservar ingresos públicos.

Uruguay mantiene precios de referencia y utiliza apoyos focalizados para determinados sectores.

Ecuador, por su parte, implementó un mecanismo de bandas para la gasolina de menor octanaje acompañado por transferencias focalizadas.

Colombia avanzó hacia la eliminación gradual de subsidios generalizados a la gasolina, aunque los ajustes posteriores sobre el diésel evidenciaron la sensibilidad económica y política que representa tocar el precio de un combustible fundamental para transportar mercancías.

La comparación demuestra que no existe una única receta regional.

Cada país intenta distribuir de forma diferente el costo provocado por los movimientos internacionales del petróleo.

EL DIÉSEL ES PARTICULARMENTE SENSIBLE

El análisis del Banco Mundial concede especial importancia al diésel.

No se trata solamente del combustible utilizado por vehículos particulares.

Es un insumo fundamental para el transporte de mercancías y, por esa vía, puede terminar influyendo sobre numerosos precios de la economía.

El organismo señala precisamente que la experiencia colombiana demuestra que el diésel continúa siendo estructuralmente sensible a las reformas, debido a su importancia para el transporte de carga.

La advertencia tiene implicaciones para Honduras.

Un aumento del combustible puede comenzar en una estación de servicio, pero su efecto puede extenderse al costo de trasladar alimentos, productos agrícolas, materias primas y mercancías.

Por ello, contener parcialmente los aumentos también funciona como un mecanismo para intentar reducir la transmisión del choque energético hacia otros precios.

CONFLICTO INTERNACIONAL VUELVE A PRESIONAR LA ENERGÍA

El Banco Mundial vincula la nueva volatilidad energética con un escenario internacional más complejo.

El informe advierte que el prolongado conflicto en Medio Oriente añadió otra capa de incertidumbre a las perspectivas económicas globales, generando mayor volatilidad y presiones al alza sobre los precios de la energía y los alimentos.

Para América Latina y el Caribe, el impacto no es uniforme.

Los países exportadores de energía pueden incluso obtener beneficios temporales mediante mayores ingresos fiscales y externos.

Los importadores netos, como Honduras, enfrentan el escenario contrario: precios energéticos elevados pueden generar presiones inflacionarias y deteriorar las cuentas externas.

Por eso las medidas de amortiguación adquieren mayor importancia.

SUBSIDIAR PROTEGE AL CONSUMIDOR, PERO TIENE UN COSTO

El reconocimiento de la política hondureña no significa que el Banco Mundial plantee que absorber indefinidamente los aumentos sea gratuito o fiscalmente sencillo.

El propio informe introduce una advertencia: las medidas directas implementadas por los importadores buscan proteger el poder adquisitivo “a pesar de las graves restricciones fiscales”.

En términos prácticos, aparece un dilema.

Cuando el Gobierno evita trasladar completamente una subida internacional a las estaciones de servicio, una parte del costo deja de recaer directamente sobre el consumidor, pero termina siendo absorbida por las finanzas públicas mediante el mecanismo adoptado.

Mientras más fuerte y prolongado sea el choque internacional, mayor puede ser la presión para mantener esa protección.

EL PRECIO DE LA ENERGÍA ES TAMBIÉN UN RIESGO PARA LA INFLACIÓN

El problema trasciende las gasolineras.

El Banco Mundial advierte que la volatilidad energética continúa siendo uno de los riesgos para la inflación latinoamericana.

Aunque las condiciones monetarias internacionales han cambiado, los responsables de política económica deben permanecer atentos a las tensiones comerciales, los movimientos de los precios de la energía y la persistencia de la inflación en determinados servicios.

Para Honduras, contener parcialmente los incrementos de los carburantes puede contribuir a reducir el impacto inmediato sobre hogares y empresas.

Pero mantener ese escudo obliga simultáneamente a vigilar el costo fiscal.

HONDURAS CRECERÍA 3.4 % ESTE AÑO

La presión energética ocurre mientras la economía hondureña mantiene tasas positivas de crecimiento.

El mismo informe del Banco Mundial estima que Honduras crecerá 3.4 % en 2026, después de una expansión estimada de 3.8 % en 2025.

Para 2027 proyecta 3.7 % y para 2028, 3.8 %.

Ese crecimiento, sin embargo, ocurre en una economía en la que el consumo de los hogares desempeña un papel fundamental y que depende considerablemente de las remesas.

Por esa razón, una pérdida fuerte del poder adquisitivo causada por mayores costos energéticos tendría implicaciones que pueden extenderse más allá del sector transporte.

EL RETO SERÁ DECIDIR CUÁNTO TIEMPO MANTENER EL ESCUDO

El informe del Banco Mundial deja una conclusión importante para Honduras: el país sí aparece entre las economías que reaccionaron directamente para amortiguar la crisis internacional de los combustibles.

No lo hizo de la misma manera que República Dominicana, Barbados, Chile o México, pero forma parte de una tendencia regional en la que los gobiernos intentan evitar que la totalidad del choque externo termine inmediatamente en los bolsillos de consumidores y empresas.

La pregunta hacia adelante será cuánto tiempo puede sostenerse esa protección si los precios internacionales permanecen elevados.

El desafío consiste en equilibrar tres objetivos que pueden entrar en tensión: proteger el poder adquisitivo, contener las presiones inflacionarias y evitar que el costo de los subsidios termine debilitando las finanzas públicas.

Para un país importador neto como Honduras, el Banco Mundial deja claro que la volatilidad mundial seguirá llegando desde afuera. La diferencia estará en cuánto de ese impacto absorbe el consumidor y cuánto decide amortiguar el Estado.


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