Capturan a segundo sospechoso por el secuestro y asesinato del pastor Óscar Núñez
Tegucigalpa, 2 de mayo de 2026. El secretario de Seguridad, Gerson Velásquez, confirmó la detención de un segundo integrante de la estructura responsable del secuestro y asesinato del pastor Óscar Núñez, un crimen que estremeció al país y que mantiene en alerta a las autoridades por la expansión de grupos delictivos con métodos similares a los del crimen organizado transnacional.
El sospechoso fue capturado en una zona montañosa al sur del municipio de Marale, Francisco Morazán, donde, según las investigaciones, operaba como sicario dentro de la organización.
Avances en la investigación y órdenes pendientes
Velásquez señaló que la captura representa un avance clave en el caso, aunque aún permanecen cuatro órdenes de captura pendientes, dos de ellas directamente relacionadas con la muerte del líder religioso.
Las autoridades sostienen que la estructura criminal ha mostrado un nivel de organización que exige una respuesta coordinada entre unidades de inteligencia, investigación y operaciones especiales.
Primer detenido: alias “Puñal”
El primer arresto ocurrió el 26 de abril, cuando fue capturado Eduin Eraldo Palma Banegas, alias “Puñal”, también en Marale. De acuerdo con las pesquisas, este individuo fungía como negociador: realizaba llamadas extorsivas, exigía pagos y coordinaba la entrega del dinero exigido a las familias de víctimas secuestradas.
Una estructura que replica modelos del norte
El secretario de Seguridad advirtió que la organización conocida como “Cártel del Diablo” ha adoptado patrones de operación similares a los de grupos criminales asentados en México.
Velásquez explicó que varios de sus miembros habrían migrado hacia el norte, donde aprendieron métodos de control territorial, extorsión y tráfico ilícito, los cuales ahora replican en Honduras.
“Es una estructura que ha copiado modelos del crimen organizado mexicano y que debemos neutralizar”, afirmó.
Red de colaboradores en varias zonas del país
Las autoridades estiman que el grupo estaría integrado por al menos 12 personas, además de una red de colaboradores que operan como distribuidores de droga, informantes y apoyo logístico en distintos municipios.
Velásquez subrayó que la organización ha evolucionado con el tiempo y que su capacidad de operar en varias regiones la convierte en una amenaza prioritaria para los cuerpos de seguridad.
