¿Cómo funcionan los préstamos “gota a gota” que amenazan a comerciantes hondureños?
Miles de comerciantes hondureños recurren a préstamos informales conocidos como «gota a gota» para conseguir dinero rápido y mantener sus negocios. Sin embargo, detrás de esta modalidad pueden operar redes de prestamistas que cobran intereses elevados y, según denuncias, recurren a amenazas y métodos violentos cuando los deudores no pueden pagar.
¿QUÉ SON LOS PRÉSTAMOS «GOTA A GOTA»?
Son créditos informales que ofrecen dinero de manera inmediata, generalmente sin garantías, avales ni los requisitos exigidos por bancos y cooperativas.

Los pagos suelen realizarse diariamente, mediante pequeñas cuotas que aparentan ser accesibles, pero que terminan representando un costo elevado para el comerciante.

¿CUÁNTO TERMINA PAGANDO UNA PERSONA?
Un ejemplo relatado por una persona afectada permite entender cómo funciona este sistema:
Préstamo recibido: L5,000.
Plazo para pagar: 20 días.
Cuota diaria: L300.
Total pagado: L6,000.
Intereses cobrados: L1,000.
Esto significa que el comerciante termina pagando un 20 % adicional sobre el dinero recibido en apenas 20 días.
Según el testimonio, aunque la deuda se cancele antes del vencimiento, el prestamista exige pagar la totalidad de los L6,000.

¿QUIÉNES ESTÁN DETRÁS DE ESTOS PRÉSTAMOS?
Los reportes señalan la presunta participación de redes integradas por ciudadanos de distintas nacionalidades, entre ellas colombiana, mexicana y guatemalteca.
También se denuncia una mayor participación de hondureños como intermediarios, quienes buscan clientes en mercados y zonas comerciales.
Sin embargo, la nacionalidad de una persona no demuestra su participación en actividades delictivas. Las responsabilidades deben establecerse mediante investigaciones individuales.
¿CÓMO CONSIGUEN A SUS CLIENTES?
Los prestamistas o intermediarios se acercan a pequeños comerciantes que necesitan capital para comprar mercadería, abastecer sus negocios o enfrentar gastos urgentes.
Ofrecen préstamos rápidos, sin trámites bancarios y con pagos diarios.
La facilidad para obtener el dinero es uno de los principales atractivos, especialmente para quienes no tienen acceso a créditos formales.
¿QUÉ OCURRE CUANDO UN COMERCIANTE NO PUEDE PAGAR?
Según las denuncias, algunos cobradores comienzan a intimidar a los deudores cuando estos se atrasan en las cuotas.
Las presiones pueden incluir amenazas, hostigamiento y actos violentos para exigir la recuperación del dinero.
Esto convierte una deuda comercial en un problema de seguridad para las personas afectadas y sus familias.

¿POR QUÉ ES DIFÍCIL INVESTIGAR ESTAS OPERACIONES?
Muchas transacciones se realizan en efectivo y fuera del sistema financiero formal, lo que dificulta identificar el origen del dinero y seguir su circulación.
Los reportes también plantean sospechas sobre posibles delitos de usura, evasión fiscal y lavado de activos.
No obstante, la existencia de esos delitos debe demostrarse en cada caso. No todos los préstamos informales constituyen automáticamente lavado de activos o evasión tributaria.
¿QUÉ ESTÁN HACIENDO LAS AUTORIDADES?
Un portavoz de la Dirección Antimaras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DAET) indicó que las fuerzas de seguridad investigan estas operaciones para reunir pruebas que permitan judicializar los casos.
Reconoció que se trata de una modalidad difícil de investigar, debido a la forma en que se realizan las transacciones y los cobros. Una de las principales razones es la dificultad para acceder a financiamiento bancario.

Muchos pequeños negocios necesitan dinero inmediato, pero no cuentan con garantías, historial crediticio o documentación suficiente para obtener préstamos tradicionales.
Esta necesidad facilita que prestamistas informales encuentren clientes dispuestos a aceptar condiciones desfavorables.
¿QUÉ DEBE HACER UNA PERSONA QUE RECIBE AMENAZAS?
Es importante conservar mensajes, comprobantes de pago y cualquier otra evidencia de las amenazas, siempre que obtenerla no represente un riesgo adicional.
Las personas afectadas pueden acudir a las autoridades competentes para denunciar extorsiones, agresiones o amenazas y solicitar protección.
El combate a estas redes requiere investigar los cobros violentos y el origen de los fondos, pero también ampliar las oportunidades de crédito legal para los pequeños comerciantes.
Sin alternativas de financiamiento accesibles, muchos negocios continuarán dependiendo de préstamos informales con condiciones difíciles de sostener.
La principal advertencia es que un préstamo aparentemente sencillo puede terminar costando mucho más que los intereses: también puede poner en riesgo la seguridad y el patrimonio de quienes lo reciben.
