CPH fustiga a exfuncionarios que descalifican a periodistas con insultos y epítetos


El Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) condenó los ataques, insultos y amenazas contra comunicadores del país atribuidos a exfuncionarios de la administración de la expresidenta Xiomara Castro, y advirtió que los intentos de intimidación no harán retroceder al gremio en la defensa del ejercicio periodístico.

Mediante un comunicado, el CPH expresó su solidaridad con los periodistas Juan Carlos Sierra, Dagoberto Rodríguez y Rodrigo Wong Arévalo, quienes, según la organización, han sido objeto de expresiones ofensivas y denigrantes por parte del exministro de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), José Carlos Cardona, y otros exfuncionarios.

El gremio sostuvo que estos episodios no deben considerarse hechos aislados, sino parte de lo que califica como una preocupante práctica de estigmatización, ataques y criminalización contra periodistas y medios de comunicación.

Según el CPH, algunos exfuncionarios, en lugar de responder al escrutinio público y a los cuestionamientos sobre sus actuaciones, recurren a la descalificación de quienes ejercen un periodismo crítico.

Colegio de Periodistas de Honduras

COMUNICADO

Que un exfuncionario públicamente cuestionado por sus actos inmorales en su gestión y señalado por graves denuncias de corrupción pública que comprometen la confianza ciudadana pretenda descalificar a connotados periodistas y agremiados con insultos y epítetos estigmatizantes no nos intimida, no nos sorprende y mucho menos nos hace retroceder.

Desde el Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) expresamos nuestra profunda condena y solidaridad con los periodistas Juan Carlos Sierra, Dagoberto Rodríguez y Rodrigo Wong Arévalo, quienes han sido objeto de expresiones ofensivas y denigrantes por parte del exministro de SEDECO, José Carlos Cardona, y de otros exfuncionarios de la administración de Xiomara Castro.

Estos ataques no pueden verse como un hecho aislado, forman parte de una preocupante campaña de estigmatización, ataques y criminalización contra periodistas y medios de comunicación, una práctica que se ha venido repitiendo desde sectores vinculados a la administración de Xiomara Castro y que, particularmente, ha sido alimentada por exfuncionarios que, en lugar de responder al escrutinio público con argumentos y transparencia, optan por desacreditar, insultar y señalar a quienes ejercen el periodismo crítico.

A esta preocupante situación se suman las recientes amenazas y advertencias del exdirector del Fondo Social de Vivienda (FOSOVI), Gilberto Ríos, quien ha anunciado su intención de interponer querellas contra varios medios de comunicación y periodistas agremiados, entre ellos Esdras Amado López y Nery Arteaga, así como de las periodistas Marlen Allen y Stephanie Aceituno, como reacción a publicaciones y señalamientos de interés público relacionados con su gestión.

Resulta aún más preocupante que estas advertencias de acciones judiciales provengan de un exfuncionario cuya gestión en FOSOVI ha sido objeto de graves señalamientos públicos, incluyendo denuncias formuladas por el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA). El uso o la amenaza de acciones judiciales contra periodistas y medios no puede convertirse en un mecanismo para intimidar, silenciar o castigar la investigación periodística y el legítimo derecho de la ciudadanía a estar informada.

Los periodistas no estamos para agradar a los poderosos, a los funcionarios ni a quienes se sienten incómodos cuando el periodismo pregunta, investiga, cuestiona y exige explicaciones. La descalificación personal, la estigmatización y la amenaza de judicializar el ejercicio periodístico no sustituyen las respuestas que Honduras merece.

Y hay algo que debe quedar claro: las palabras se toman de quien vienen. Cuando los insultos, ataques o amenazas provienen de personas cuestionadas por su conducta pública y por hechos que han generado indignación nacional, lejos de debilitarnos, reafirman la importancia de ejercer un periodismo independiente, crítico y comprometido con la verdad.

No responderemos al insulto con insultos. Tampoco retrocederemos ante las amenazas o los intentos de intimidación. Respondemos con dignidad, con periodismo y con la firme convicción de que una mejor Honduras solo será posible con libertad de expresión, transparencia y funcionarios sometidos al escrutinio público.

El periodismo no se calla ante la ofensa, no se rinde. No se intimida ante las amenazas. Y no se doblega ante los intentos de criminalizar o judicializar a quienes tienen la responsabilidad de informar.

El periodismo se fortalece ante la intimidación. La libertad de expresión se defiende ejerciéndola.

Colegio de Periodistas de Honduras


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