Pakistán y Afganistán pasan de aliados a enemigos en guerra fronteriza


La relación estratégica entre Pakistán y el Afganistán gobernado por los talibanes se ha deteriorado hasta desembocar en una confrontación directa, marcando un giro drástico entre dos actores que hasta hace pocos años mantenían coordinación política y de seguridad.

El detonante inmediato ha sido la acusación de Islamabad de que Kabul permite la operación del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) desde territorio afgano. El grupo insurgente, que mantiene afinidad ideológica con los talibanes afganos, ha incrementado significativamente sus ataques contra fuerzas y objetivos paquistaníes en los últimos meses.

Ruptura del entendimiento en Doha

El deterioro pone fin al acuerdo de seguridad alcanzado en Doha en 2025, mediante el cual Kabul se comprometía a actuar contra grupos insurgentes a cambio del cese de bombardeos transfronterizos por parte de Pakistán.

Las autoridades paquistaníes consideran que el compromiso no fue cumplido. Tras varios atentados mortales en su territorio, el Ejército paquistaní lanzó ataques aéreos contra presuntos campamentos del TTP dentro de Afganistán, cruzando una línea que el gobierno talibán calificó como violación de su soberanía.

Respuesta armada y riesgo regional

La reacción del Emirato Islámico de Afganistán fue inmediata. Combatientes talibanes ejecutaron operaciones contra puestos militares paquistaníes en la frontera, utilizando armamento pesado y equipo militar que quedó en el país tras la retirada de Estados Unidos en 2021.

La escalada ha convertido la frontera en un frente activo, con intercambio de fuego y desplazamientos de población civil en zonas limítrofes.

Tensión social y expulsión de refugiados

El conflicto militar coincide con la aceleración de la deportación de refugiados afganos desde Pakistán, una medida que ha incrementado la presión sobre la debilitada economía afgana y alimentado el sentimiento nacionalista.

A esto se suma la disputa histórica sobre la Línea Durand, frontera establecida en el siglo XIX y nunca plenamente reconocida por Kabul, cuya valla de seguridad ha sido parcialmente destruida en los últimos días por fuerzas afganas.

Un escenario impredecible

La confrontación preocupa a la comunidad internacional, dado que Pakistán es potencia nuclear y Afganistán enfrenta una profunda crisis económica y humanitaria. Analistas advierten que la continuidad de las hostilidades podría desestabilizar aún más el sur de Asia.


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