Analistas israelíes califican como un “revés estratégico” el acuerdo entre Irán y EE.UU
El acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio ha sido recibido en Israel como un golpe político y de seguridad, según especialistas consultados por medios internacionales. Aunque el pacto aún debe afinar puntos sensibles en los próximos 60 días, su marco inicial ya genera preocupación en círculos estratégicos israelíes.
Un pacto que fortalece a Irán y deja a Israel en segundo plano
Expertos citados por AFP consideran que el entendimiento consolida la posición de Teherán tras meses de conflicto y deja a Israel con menos capacidad de influir en Washington.
El exoficial de inteligencia militar Danny Citrinowicz calificó el acuerdo como una “catástrofe política y de seguridad para Israel”, al considerar que los temas más sensibles para el país —especialmente el programa nuclear iraní— quedan postergados para negociaciones futuras sin garantías claras.
La analista Sima Shine, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), coincidió en que el pacto aplaza los asuntos que Israel considera existenciales, mientras Teherán obtiene margen para consolidar sus avances.
El primer ministro Benjamin Netanyahu, que buscaba llegar a las elecciones de octubre presentándose como el líder que enfrentó a Hamás, Hezbolá e Irán, aparece debilitado ante el nuevo escenario.
El presidente estadounidense Donald Trump incluso lo criticó públicamente por los ataques en Líbano que casi descarrilan el acuerdo horas antes de su anuncio. “Es un tipo muy difícil”, dijo Trump, agregando que Israel debería agradecer el respaldo estadounidense frente a la amenaza nuclear iraní.
Netanyahu no ha reaccionado oficialmente, pero figuras de su coalición, como el ministro Itamar Ben Gvir, afirmaron que Israel no es “parte” del acuerdo.
Erosión de la influencia israelí en Washington
Analistas como Michael Horowitz señalan que el proceso evidencia una disminución de la capacidad de presión israelí sobre la Casa Blanca. Según él, Washington tomó decisiones clave sin consultar a Jerusalén, algo impensable en otros momentos de la relación bilateral.
El especialista militar Michael Milshtein advirtió que Israel queda en una posición más débil que antes del conflicto y con pocas herramientas para influir en los detalles del pacto, especialmente en lo relativo al programa nuclear iraní.
“Netanyahu nos condujo a un punto en el que disponemos de muy escasa capacidad de presión”, afirmó, anticipando que Israel podría verse obligado a aceptar futuros acuerdos también con Líbano y Gaza.
