China y Canadá sellan una nueva asociación estratégica tras años de tensiones


China y Canadá formalizaron este viernes un acuerdo de asociación estratégica que redefine su relación bilateral después de casi una década marcada por desconfianza, disputas diplomáticas y choques comerciales. El pacto, firmado en Pekín por el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro canadiense, Mark Carney, abre una etapa de cooperación reforzada en comercio, turismo y movilidad.

Carney calificó el entendimiento como un “acuerdo histórico”, destacando que la nueva asociación estratégica “deja atrás años de agrias disputas diplomáticas, detenciones recíprocas y conflictos arancelarios”. El anuncio se produjo tras una reunión bilateral en la capital china, donde ambos líderes coincidieron en que el vínculo había llegado a un punto de inflexión.

Xi, por su parte, afirmó que el encuentro “abre un nuevo capítulo” en la relación y subrayó que un desarrollo “saludable y estable” entre ambos países responde a los intereses comunes de sus sociedades y economías.

El pacto incluye medidas concretas que buscan dinamizar el intercambio bilateral:

  • Canadá permitirá la entrada de 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China, con tarifas preferenciales del 6,1%.
  • China reducirá los aranceles a los derivados de canola, que pasarán del 84% a alrededor del 15% a partir del 1 de marzo.
  • Pekín autorizará el ingreso sin visado para visitantes canadienses, una medida que busca reactivar el turismo y los intercambios culturales.

Carney celebró los avances y aseguró estar “sumamente feliz” con el rumbo de la nueva asociación estratégica.

Las relaciones entre ambos países se deterioraron gravemente en 2018, cuando Canadá arrestó a la hija del fundador de Huawei por una orden de Estados Unidos. China respondió con la detención de dos ciudadanos canadienses acusados de espionaje, lo que desencadenó una crisis diplomática prolongada.

En los años siguientes, ambos gobiernos impusieron aranceles recíprocos que afectaron sectores clave como la agricultura, la tecnología y la manufactura.

Las presiones arancelarias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre Canadá y China contribuyeron a que Ottawa y Pekín buscaran un terreno común para aliviar tensiones y diversificar sus relaciones comerciales.

En 2024, Estados Unidos absorbió cerca del 75% de las exportaciones canadienses, mientras que China fue el segundo mayor destino, aunque con apenas un 4% de participación, según datos oficiales.

El viaje de Carney a Pekín marcó la primera visita de un jefe de gobierno canadiense a China en ocho años, un gesto que simboliza la voluntad de ambos países de reconstruir puentes y avanzar hacia una cooperación más pragmática.


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