El 11S, Canadá abrió sus puertas a EE.UU.; ahora, los ataques de Trump las cierran
Hace 25 años, cuando Estados Unidos cerró su espacio aéreo tras los atentados del 11S, Canadá abrió aeropuertos, escuelas, iglesias y hogares para acoger a más de 33.000 pasajeros atrapados en el aire. Ahora, las políticas de la Administración de Donald Trump están cerrando puertas que nadie sabe cuándo volverán a abrirse.
El 11 de septiembre de 2001, mientras se desarrollaban los ataques contra Nueva York y Washington, las autoridades canadienses pusieron en marcha la llamada Operación Yellow Ribbon (Cinta Amarilla).
Transport Canada ordenó a 270 vuelos que todavía atravesaban el Atlántico que regresaran a Europa y desvió otros 224 aviones, con más de 33.000 pasajeros, a aeropuertos canadienses.
Uno de esos lugares fue Gander, una pequeña localidad de Terranova y Labrador de unos 10.000 habitantes donde aterrizaron 38 aviones con 6.656 pasajeros y tripulantes.
Durante varios días, escuelas, iglesias y centros comunitarios se transformaron en dormitorios improvisados y los habitantes proporcionaron a los recién llegados comida, ropa, medicamentos, teléfonos y transporte.
La historia de aquella extraordinaria movilización inspiró años después ‘Come From Away’, el musical canadiense que llegó a Broadway en 2017 y permaneció más de cinco años en cartel, con 1.670 representaciones y 25 funciones previas.
Pero la solidaridad canadiense no terminó en los aeropuertos.
Canadá respaldó la activación, por primera vez en la historia de la OTAN, del artículo 5 de defensa colectiva y posteriormente participó durante más de una década en la guerra de Afganistán desencadenada tras los atentados.
Más de 40.000 militares canadienses sirvieron en Afganistán entre 2001 y 2014, el mayor despliegue del país desde la Segunda Guerra Mundial. Murieron 158 miembros de las Fuerzas Armadas y más de 2.000 resultaron heridos.
De aliados a adversarios comerciales
Veinticinco años después, las conmemoraciones del 11S encuentran a Canadá y Estados Unidos en un escenario difícilmente imaginable entonces.
Una encuesta publicada el 5 de septiembre por la empresa Léger reveló que el 41 % de los canadienses ve a EE.UU. como país «enemigo» y solo un 22 % lo sigue considerando un aliado. El porcentaje de canadienses que siente al país vecino como una amenaza ha aumentado 15 puntos desde junio de 2025.
La guerra comercial tiene gran parte de culpa. Trump ha declarado que la finalidad de los aranceles estadounidenses es someter a Canadá a suficiente presión económica para que acepte convertirse en estado estadounidense.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha planteado repetidamente que Canadá debería convertirse en el estado 51 de EE.UU., ha aumentado la presión comercial sobre su vecino y recientemente ha extendido la disputa a símbolos nacionales, como su decisión de denominar el lago Ontario como ‘lago America’.
El martes entraron en vigor aranceles canadienses de represalia sobre unos 27.600 millones de dólares canadienses (20.000 millones de dólares estadounidenses) en importaciones de EE.UU., después de que Washington aplicara gravámenes por una cantidad similar y las negociaciones comerciales entre los dos países fracasaran en agosto.
El cambio de clima es tan profundo que incluso ha alcanzado a Gander.
Ante la oleada de críticas, la localidad ha tenido que justificar públicamente la invitación al embajador estadounidense en Canadá, Pete Hoekstra, para participar en los actos del 25º aniversario que se celebrarán allí el viernes.
«Entendemos la frustración y la decepción que muchos canadienses sienten por el estado actual de la relación entre Canadá y Estados Unidos», señaló el consistorio el pasado viernes.
Pero Gander añadió que «el 11 de septiembre es más grande que la política, las personalidades o los cargos» y recordó la norma que guió a la localidad hace 25 años: miles de desconocidos necesitaban ayuda y sus habitantes se la proporcionaron sin preguntar de dónde venían ni qué pensaban.
Es quizá el contraste que mejor resume cuánto ha cambiado la relación: en 2001, Canadá abrió sus puertas para ayudar a Estados Unidos en uno de sus peores momentos; en 2026, las políticas y los ataques de Trump está provocando que los dos países cierren puertas que muchos temen no vuelvan a abrirse en muchos años. EFE
