Panamá compra drones de última generación a EE. UU.
Ciudad de Panamá. La Fuerza Pública de Panamá recibió recientemente un lote de drones de última generación fabricados por la empresa estadounidense Kraus Hamdani Aerospace (KHA), una adquisición realizada mediante el programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS) del Gobierno de Estados Unidos con el objetivo de fortalecer las operaciones de vigilancia fronteriza y combate al crimen organizado.
La entrega fue revelada por la propia compañía el pasado 14 de julio, aunque el Gobierno panameño no ha informado oficialmente cuántas aeronaves fueron adquiridas ni el costo del contrato. El fabricante únicamente indicó que se trata de una operación valorada en varios millones de dólares.
Los equipos entregados corresponden al modelo K1000ULE, un sistema aéreo no tripulado de larga autonomía que también forma parte del inventario de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Según la empresa, estas aeronaves están diseñadas para realizar misiones prolongadas de vigilancia e inteligencia, permitiendo monitorear de forma continua amplias zonas del territorio.
Kraus Hamdani Aerospace señaló que los drones ayudarán a Panamá a detectar movimientos relacionados con el tráfico de drogas y otras actividades del crimen organizado transnacional, proporcionando información en tiempo real para apoyar operaciones coordinadas de las fuerzas de seguridad.
Además de suministrar las aeronaves, la empresa informó que inició un programa de capacitación para formar operadores panameños especializados en el manejo de estos sistemas, con el propósito de crear la primera unidad permanente dedicada a operaciones con drones en el país.
La directora ejecutiva y cofundadora de la compañía, Fatema Hamdani, destacó que el modelo adquirido fue desarrollado para operar durante largos períodos y en condiciones donde otros sistemas presentan limitaciones, ofreciendo mayor cobertura y flexibilidad en misiones de seguridad.
El anuncio coincide con la reciente creación de la Compañía de Operaciones Aéreas No Tripuladas (COANT) dentro del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), una nueva dependencia presentada por el Ministerio de Seguridad Pública a inicios de julio para fortalecer el control fronterizo mediante tecnología aérea de última generación.
Según las autoridades, esta unidad tendrá como misión ampliar la vigilancia en las fronteras, mejorar la capacidad de inteligencia aérea y apoyar las operaciones contra el narcotráfico y otras organizaciones criminales.
No obstante, la adquisición ha generado cuestionamientos debido a la falta de información oficial sobre el contrato. El Ministerio de Seguridad no ha divulgado detalles sobre la cantidad de drones comprados, el monto de la inversión ni las especificaciones técnicas del equipo.
La compra también se produce en medio de críticas por la política de confidencialidad aplicada a varios procesos de adquisición del Ministerio de Seguridad, luego de que el Ejecutivo declarara reservada la información relacionada con distintos contratos, limitando el acceso público a los pliegos de condiciones, criterios de selección y precios de referencia.
