La selección de Irán aterriza en México en medio de tensiones por la guerra con Estados Unidos
La selección de Irán llegó este domingo a Tijuana, donde instalará su campamento base para el Mundial United 2026, en un contexto marcado por la guerra que mantiene con Estados Unidos y por las restricciones migratorias que afectan a parte de su delegación.
El vuelo del Team Melli tocó tierra alrededor de las 05:00 hora local, en un aeropuerto resguardado por elementos de la Guardia Nacional mexicana. Un pequeño grupo de aficionados iraníes recibió al equipo con banderas y cánticos, pese al fuerte dispositivo de seguridad.
La presencia de Irán en el torneo ha estado rodeada de incertidumbre durante meses. Es la primera vez que un país participante llega a un Mundial mientras mantiene un conflicto armado con uno de los anfitriones.
El equipo debe disputar dos partidos en Los Ángeles y uno en Seattle, pero la logística sigue siendo un desafío. Aunque los jugadores obtuvieron sus visados, Estados Unidos negó la entrada a unos 15 miembros del cuerpo técnico y directivo, entre ellos el presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, por su pasado en los Guardianes de la Revolución, organización catalogada como terrorista por Washington.
Las condiciones de ingreso a territorio estadounidense siguen sin estar claras. El embajador iraní en México afirmó que la selección solo podrá entrar y salir el mismo día de cada partido, mientras que la Federación de Fútbol de Irán había asegurado que el equipo viajaría con un día de anticipación.
El propio Taj declaró en la televisión iraní que la delegación tiene autorización para ingresar la víspera de los encuentros, cuestionando públicamente las limitaciones impuestas.
Ni Estados Unidos ni la FIFA han ofrecido comentarios oficiales sobre el tema.
En los alrededores del hotel donde se hospedará la selección, así como en el Estadio Caliente, sede de sus entrenamientos, se observan patrullajes constantes de la Guardia Nacional. El ambiente contrasta con los mensajes de bienvenida colocados por comercios locales, que buscan transmitir una imagen de unidad y hospitalidad.
“El fútbol no debería mezclarse con la política”, opinó Daniel Mercado, empleado de una taquería cercana, mientras observaba el despliegue militar.
La preparación de Irán ha sido irregular. La liga local fue suspendida a finales de febrero tras los primeros ataques de Israel y Estados Unidos, lo que afectó el ritmo competitivo de la mayoría de los seleccionados.
Durante semanas, Teherán incluso puso en duda su participación en el Mundial. El presidente estadounidense Donald Trump envió mensajes contradictorios: por un lado aseguró que los iraníes serían “bienvenidos”, pero también sugirió que reconsideraran su presencia por motivos de seguridad.
Finalmente, Irán confirmó su asistencia, aunque decidió mover su base de operaciones de Tucson, Arizona, a Tijuana, para evitar complicaciones migratorias.
