Agua dos veces al mes: capital amplía racionamientos por sequía
La crisis hídrica entra en una etapa más severa para los habitantes del Distrito Central: el suministro de agua potable pasará de ciclos de nueve a 12 días a partir del 20 de septiembre, confirmó el alcalde Juan Diego Zelaya.
En términos prácticos, el nuevo calendario significa que numerosos hogares de Tegucigalpa y Comayagüela podrían recibir agua de la red alrededor de dos veces al mes, aumentando en tres días el período de espera entre turnos.
La decisión responde a los bajos niveles de las dos principales reservas de la capital. Los Laureles se encuentra en 26.7 % de su capacidad y La Concepción en 25.3 %, de acuerdo con los datos proporcionados.
La preocupación ya no se limita a superar septiembre. La Alcaldía busca administrar el agua disponible para prolongar las reservas ante la posibilidad de que las lluvias de los próximos meses no sean suficientes para recuperar los embalses.
Tres días más de espera para cuidar las reservas
Zelaya explicó este domingo, durante su participación en el foro televisivo 30/30, que las autoridades se han visto obligadas a espaciar los turnos para extender la disponibilidad del agua almacenada.
“Vamos a tener que tomar las decisiones que hemos seguido tomando, no son decisiones que queremos tomar, pero tenemos que seguir alargando la vida de las represas y de la poca agua que tenemos para poder sobrevivir como capital en esta situación difícil”, declaró.
El alcalde señaló que incluso la llegada de algunas lluvias no garantiza una recuperación inmediata de las reservas.
Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de regresar a ciclos de nueve días si las precipitaciones de las próximas jornadas permiten mejorar suficientemente las condiciones de abastecimiento.
Las represas rondan niveles críticos
El problema está concentrado en las fuentes que sostienen buena parte del abastecimiento de la capital.
Los Laureles registra 26.7 %, mientras La Concepción se encuentra en 25.3 %.
Esto significa que el margen para administrar el agua continúa reduciéndose justo cuando septiembre, tradicionalmente parte de la temporada lluviosa, llegó a su mitad sin precipitaciones suficientes para producir una recuperación importante de las reservas.
El desafío tampoco termina cuando comienza a llover. Para revertir el deterioro se necesitan precipitaciones capaces de generar aportes suficientes hacia las cuencas y los embalses, no únicamente lluvias aisladas sobre la ciudad.
41 pozos, pero solo tres están habilitados
La estrategia para disminuir la presión sobre las represas también incluye la incorporación de fuentes subterráneas.
Según Zelaya, la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) cuenta con 41 pozos, aunque actualmente solo tres de los mencionados por el alcalde están habilitados: Satélite, Los Almendros y La Travesía.
La municipalidad prevé incorporar próximamente otros dos: uno ubicado en el mercado Zonal Belén y otro en las instalaciones del Patronato Nacional de la Infancia (Pani).
Los pozos representan una fuente complementaria en medio de la emergencia, pero la información proporcionada no establece que tengan capacidad suficiente para sustituir el volumen que normalmente aportan Los Laureles y La Concepción.
Mientras tanto, la Alcaldía asegura que continúa distribuyendo gratuitamente agua en barrios, colonias, centros educativos y hospitales.
Pasar de nueve a 12 días no significa únicamente modificar un calendario.
Para las familias representa tres días adicionales de almacenamiento y administración del agua en cada ciclo, mientras que para quienes no cuentan con cisternas, tanques u otra capacidad suficiente puede aumentar la dependencia de sistemas alternativos de abastecimiento.
También prolonga el período durante el cual hogares y negocios deben hacer rendir el agua recibida por la red.
El cambio evidencia además que las medidas adoptadas hasta ahora no han sido suficientes para regresar a un esquema de suministro más frecuente.
El verdadero indicador serán las lluvias
El próximo punto de atención estará en el comportamiento de las precipitaciones y, principalmente, en cuánto logren aportar a las represas.
Si las lluvias mejoran significativamente las reservas, Zelaya sostiene que los turnos podrían regresar a nueve días. Si eso no ocurre, el Distrito Central tendrá que continuar administrando una cantidad limitada de agua durante los próximos meses.
Por ahora, la fecha que cambia la rutina de miles de capitalinos ya está definida: 20 de septiembre.
Desde entonces, la crisis hídrica dejará de medirse únicamente en porcentajes de las represas. Para muchos hogares también se medirá en tiempo: hasta 12 días esperando el próximo turno de agua.
