¿Qué es LiDAR y cómo permitirá encontrar estructuras mayas ocultas en Copán?


Hace unos 50 años, arqueólogos tuvieron que caminar el valle de Copán para identificar uno por uno montículos, estructuras y otros rasgos arqueológicos. Ahora, buena parte de esa tarea podrá realizarse desde el aire mediante LiDAR, una tecnología que permitirá observar características del terreno escondidas bajo la vegetación.

El Sitio Arqueológico Maya de Copán será sometido a un nuevo levantamiento tridimensional en sus 25 kilómetros cuadrados, utilizando un aparato LiDAR instalado en una aeronave no tripulada que sobrevolará el área a una altura de entre 80 y 100 metros.

¿Qué es LiDAR?

LiDAR es una tecnología de detección y medición mediante luz láser. Desde el aire, el equipo realiza mediciones que permiten obtener información detallada de la superficie y construir una representación tridimensional del terreno.

Su importancia en Copán radica en la posibilidad de identificar pequeñas alteraciones del relieve que pueden corresponder a montículos, plataformas, altares u otras estructuras arqueológicas difíciles de reconocer a simple vista dentro del bosque.

El arqueólogo japonés Seiichi Nakamura explicó a EFE que precisamente uno de los problemas de explorar estas áreas es que dentro de la vegetación resulta complicado encontrar montículos y altares pequeños.

Con LiDAR, los investigadores esperan obtener una nueva mirada del valle sin depender exclusivamente de recorrer físicamente cada sector.

De 3,588 estructuras a lo que todavía no se puede ver

El punto de partida será el mapa elaborado hace aproximadamente medio siglo.

Según Nakamura, los arqueólogos que realizaron aquel reconocimiento registraron 3,588 estructuras. El nuevo levantamiento permitirá comparar esa fotografía arqueológica del pasado con la situación actual.

La tecnología buscará responder preguntas concretas: ¿existen estructuras que no fueron detectadas entonces?, ¿cuántas permanecen?, ¿cuántas pudieron desaparecer y qué nuevos vestigios pueden identificarse?

El estudio también podría revelar pérdidas ocurridas durante las últimas cinco décadas por actividades agrícolas u obras de infraestructura.

Por eso, el LiDAR no solamente servirá para buscar nuevos sitios. También puede convertirse en una herramienta para medir el estado de conservación del patrimonio arqueológico de Copán.

Fotografía del 4 de septiembre de 2026 del arqueólogo japonés Seiichi Nakamura hablando durante una entrevista con EFE en el Sitio Arqueológico Maya de Copán Ruinas (Honduras). EFE/Germán Reyes

Un territorio todavía poco explorado

La dimensión de lo que podría permanecer oculto es considerable.

Las investigaciones arqueológicas en Copán comenzaron en 1891 y han transcurrido más de 130 años desde entonces. Sin embargo, Nakamura señala que, según estimaciones de otros arqueólogos, solamente se habría investigado entre 15 % y 20 %.

El propio investigador sostiene que existen lugares donde aparentemente no hay nada sobre la superficie, pero debajo se han encontrado evidencias arqueológicas importantes.

Uno de los antecedentes más llamativos ocurrió después del huracán Mitch en 1998. Los daños en una carretera llevaron a una investigación que terminó con el hallazgo de una importante tumba real con vasijas y un extraordinario pectoral de jade.

Nakamura considera que los restos podrían pertenecer a uno de los 16 gobernantes de la dinastía de Copán, posiblemente el sexto o séptimo.

¿Qué puede cambiar el LiDAR?

El escaneo no sustituirá las excavaciones arqueológicas. Su valor estará en proporcionar a los investigadores información para identificar dónde existen anomalías o estructuras que merecen ser estudiadas posteriormente sobre el terreno.

También permitirá actualizar el conocimiento sobre la distribución de estructuras en los 25 kilómetros cuadrados y establecer qué ha ocurrido con las registradas hace medio siglo.

Para Honduras, la información puede tener implicaciones en conservación, investigación y protección del patrimonio, porque permitirá conocer con mayor precisión qué existe y cuáles áreas necesitan atención.

El salto tecnológico es considerable: de arqueólogos caminando kilómetros para localizar cada montículo a un sistema capaz de producir información tridimensional desde el aire.


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