Caminar despierta la creatividad, según estudio de Stanford
¿Alguna vez te has quedado bloqueado mirando la pantalla en blanco, rezando para que la inspiración te salve? Tranquilidad, es algo completamente normal.
No importa si eres un alumno buscando el enfoque de un trabajo, un abuelo que quiere sorprender a sus nietos con un juego nuevo, o un ejecutivo atascado en un problema de la oficina. La respuesta no aparece mirando al infinito en tu escritorio.
El remedio es gratuito, saludable y está al alcance de todos: solo tienes que ponerte de pie, calzarte unas zapatillas cómodas y empezar a andar para liberar tu mente.
STANFORD MIDIÓ MAGIA
Una célebre investigación liderada por Marily Oppezzo y Daniel Schwartz en la Universidad de Stanford confirmó científicamente que mover el cuerpo activa los engranajes de la mente.
Tras realizar rigurosas pruebas con personas de diferentes perfiles, los científicos comprobaron que el simple hecho de caminar dispara la producción de ideas creativas en un espectacular 60%, si lo comparamos con el tiempo que pasamos sentados en una silla.
¿CINTA DE CORRER O NATURALEZA?
Lo más asombroso de este hallazgo es que no te hace falta tener un bosque idílico o una playa cerca para encender la chispa del ingenio.
El estudio demostró que caminar sobre una cinta frente a un muro gris y aburrido ofrece prácticamente el mismo estímulo creativo que pasear por un parque rodeado de árboles.
Esto prueba que el verdadero detonante de la inspiración no es el entorno visual, sino el movimiento repetitivo de tus pasos.
Caminar le indica al cerebro que ha llegado el momento de relajar las tensiones y flexibilizar el enfoque. En términos sencillos, este hábito es el combustible perfecto para el «pensamiento divergente».
MARAVILLOSA HABILIDAD
Hablamos de esa capacidad única que tenemos para inventar alternativas frescas, conectar conceptos que parecían no tener nada en común y hallar respuestas ingeniosas a un reto complejo.
Cuando caminamos, la corteza prefrontal —el censor que vigila y bloquea nuestras ideas más atrevidas por temor a equivocarnos— se mantiene ocupada controlando nuestros pasos.
Al bajar la guardia este filtro, los pensamientos más auténticos y originales logran brotar con total libertad.
UN IMPULSO
Las ventajas de esta práctica no desaparecen cuando te detienes. Los expertos de Stanford descubrieron que existe un poderoso efecto residual: quienes caminaron un momento antes de volver a sus puestos mantuvieron su nivel de inventiva por todo lo alto incluso después de sentarse.
El torrente de bienestar y agilidad cognitiva sigue latiendo en tu cabeza durante un buen rato. Mover las piernas es como encender un interruptor que te mantiene cargado de energía mental el resto de la jornada, facilitando que redactes, diseñes o planifiques de forma mucho más fluida.
LA INSPIRACIÓN
Así que, cuando sientas que te bloqueas y la fatiga mental te nuble el juicio, no te presiones. Levántate y regálate un breve paseo. Da igual si solo caminas por el pasillo del hogar, si recorres las instalaciones de tu oficina o si le das una vuelta a la manzana.
Eso sí, lleva encima tu teléfono o una pequeña libreta para registrar tus ideas, porque las soluciones más brillantes suelen aparecer cuando dejas de exigirle a tu cerebro y dejas que tus pasos guíen el rumbo.
