EE. UU. duplica recompensa por “El Porky” y suma a un nuevo cabecilla de la MS-13
Washington / Tegucigalpa — 18 de junio de 2026 El Gobierno de Estados Unidos elevó este jueves a 10 millones de dólares la recompensa por información que permita capturar o condenar a Yulan Adonay Archaga Carías, alias “El Porky”, considerado el máximo líder de la Mara Salvatrucha (MS-13) en Honduras y uno de los fugitivos más buscados por agencias federales.
El anuncio fue realizado por el Departamento de Estado a través del Programa de Recompensas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (TOCRP), duplicando la cifra que hasta ahora se mantenía en 5 millones de dólares.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, confirmó la decisión y reiteró que Washington mantiene como prioridad la desarticulación de las redes criminales transnacionales que operan en Centroamérica.
“Se ofrece una recompensa mayor por información que conduzca al arresto y/o condena de Yulan Adonay Archaga Carías”, señaló Pigott en un comunicado difundido en X.
Nuevo objetivo: “Cuervo”, otro líder de alto nivel
En el mismo anuncio, Estados Unidos reveló por primera vez la inclusión de Víctor Eduardo Morales Zelaya, alias “Cuervo”, identificado como otro de los principales mandos de la MS-13 en Honduras.
Por él se ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares, lo que lo coloca en la misma categoría de prioridad que otros líderes regionales perseguidos por el gobierno estadounidense.
¿Por qué “El Porky” es clave para Washington?
Archaga Carías es considerado por el FBI y el Departamento de Justicia como uno de los principales articuladores de:
- operaciones de narcotráfico,
- lavado de dinero,
- tráfico de armas,
- y coordinación de células de la MS-13 dentro y fuera de Honduras.
Su capacidad para operar desde la clandestinidad y su presunta conexión con redes criminales internacionales lo han convertido en un objetivo prioritario para las autoridades estadounidenses.
Un mensaje de presión internacional
El incremento de la recompensa se suma a los esfuerzos de Washington por reforzar la cooperación en seguridad con Honduras y otros países de la región, en un momento en que la MS-13 continúa siendo catalogada como una de las organizaciones criminales más violentas y estructuradas del hemisferio.
La decisión también envía un mensaje de presión hacia las estructuras de mando de la pandilla, ampliando el cerco sobre sus líderes más influyentes.
