EEUU acusa a Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996


Miami / Washington. El gobierno de Estados Unidos presentó este miércoles cargos formales contra el expresidente cubano Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate” en 1996, un hecho que dejó cuatro muertos y que durante décadas ha marcado la relación entre Washington y La Habana.

Es la primera vez que un dirigente de tan alto nivel del régimen cubano enfrenta una acusación penal en tribunales estadounidenses.

Castro, hoy de 94 años, era ministro de Defensa cuando dos cazas MiG abatieron las aeronaves civiles en el estrecho de Florida. La Fiscalía lo señala por asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave.

El anuncio se produce en un contexto de máxima presión de Washington sobre la isla, sometida a un embargo desde 1962 y golpeada por una crisis económica sin precedentes.

La reacción de La Habana: “Una acción política”

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel rechazó de inmediato la acusación, calificándola como un intento de justificar una escalada contra la isla.

“Se trata de una acción política, sin fundamento jurídico, que busca engrosar el expediente para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”, escribió en X.

Cuba sostiene que actuó en legítima defensa y que las avionetas fueron derribadas dentro de sus aguas jurisdiccionales. Sin embargo, investigaciones internacionales concluyeron que los impactos ocurrieron en aguas internacionales.

El caso que marcó a la diáspora cubana

El 24 de febrero de 1996, tres avionetas de “Hermanos al Rescate” sobrevolaban el estrecho. Dos fueron derribadas; la tercera, pilotada por el líder del grupo, José Basulto, logró escapar.

La comunidad cubanoestadounidense en Florida —clave en la política interna de EEUU— ha exigido justicia desde entonces.

En el restaurante Versailles de Miami, símbolo del exilio, la escritora Francys Fabelo celebró la acusación:

“El pueblo ha sufrido mucho. Esto es justo. Con el presidente Trump no se juega”.

El mensaje de Washington: presión y oferta de diálogo

El fiscal general Todd Blanche afirmó que Estados Unidos “no olvida a sus ciudadanos” y que espera que Castro “termine en prisión”.

La acusación coincidió con un mensaje en español del secretario de Estado Marco Rubio, quien ofreció una “nueva relación” con Cuba, pero directamente con el pueblo, no con el gobierno.

Rubio criticó la represión, los apagones y la crisis energética, y responsabilizó al aparato militar-económico de la isla, en particular al conglomerado GAESA, fundado por Raúl Castro hace tres décadas.

Mientras tanto, la administración Trump mantiene un decreto que amenaza con aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, lo que ha agravado la escasez de combustible. Washington ofrece 100 millones de dólares en alimentos y medicinas, siempre que sean distribuidos por la Iglesia Católica u organizaciones caritativas.

Un anuncio en una fecha simbólica

La acusación se hizo pública el 20 de mayo, día en que se conmemora la proclamación de la República de Cuba en 1902, tras la salida de las tropas estadounidenses.

El gobierno cubano, sin embargo, rechaza esa fecha como símbolo nacional y prioriza el 1 de enero de 1959, triunfo de la Revolución.

Díaz-Canel escribió:

“Intervención, injerencia, despojo, frustración. Eso significa el 20 de mayo en la historia de Cuba”.


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