Japoneses se manifiestan contra el vertido de Fukushima tras el visto bueno del OIEA


Cerca de un centenar de personas se manifestaron hoy frente a la sede en Tokio de Tokyo Electric Power (TEPCO), propietaria de la accidentada central nuclear de Fukushima, para protestar por el previsto vertido al mar de agua contaminada y tratada.

«¡Asumid vuestra responsabilidad!», gritaba micrófono en mano una mujer rodeada de carteles que pedían protección frente a la radiación y detener un vertido de cuya seguridad dudan.

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Allí estaba Sakuko Yokota, de 80 años, una tokiota que ha participado en más de 130 concentraciones desde que el accidente nuclear tuvo lugar en 2011 para protestar ante TEPCO por su reticencia a reconocer su responsabilidad e indemnizar a los afectados y sus dudas ante los datos facilitados por la operadora nuclear.

La manifestación de este miércoles se produce un día después de que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) publicara su evaluación sobre el plan gubernamental, que incluye análisis de la metodología y de muestras del agua, que en ambos casos considera que se ajustan a los estándares de seguridad internacionales.

Yokota se muestra escéptica con el informe. «No me lo creo. El OIEA es un promotor nuclear. Es agua contaminada, por mucho que se la quiera llamar tratada. Con este cambio de nombre sólo intentan confundir. No se puede quitar el tritio y si se diluye el agua eso no cambia la cantidad de tritio que contiene», alega la japonesa.

La manifestante considera que la evaluación del OIEA no es más que «una especie de certificado» para justificar el vertido.

«No quiero que la tiren al mar. Ahora mismo la están almacenando en tanques. Preferiría que siguieran manteniéndola tal cual o que aumentaran el número de tanques. Están planteando como excusa que es necesario tirarla al mar como parte de la recuperación de Fukushima, pero yo no lo creo. Y no creo que haya mucha gente de Fukushima que quiera que lo hagan, es un hecho», dice Yuya Kamoshita, de 54 años.

Kamoshita es una de las personas que ha demandado a TEPCO en relación al accidente nuclear, en su caso por haber evacuado desde la ciudad de Iwaki, en la prefectura de Fukushima, que no estuvo cubierta por las órdenes de evacuación gubernamentales, pero de donde decidió emigrar por temor y desconfianza sobre la radiación.

Aunque en primera instancia la justicia japonesa ordenó a la compañía que se le indemnizara, la sentencia fue apelada y ahora espera un nuevo fallo previsto para el día 27 de este mes de julio.

Iwaki es precisamente hasta donde se desplazó hoy el director general del OIEA, Rafael Mariano Grossi, para mantener un encuentro con las comunidades de pescadores locales, entre los más férreos opositores a los planes de verter el agua de la central.

El OIEA defiende que el proceso de depuración es fiable y que una vez liberado en las aguas del Pacífico que bañan la accidentada central nuclear, el vertido tendrá un impacto radiológico «insignificante» para la salud humana y el medioambiente.

Está previsto que TEPCO comience este verano con el vertido y, aunque la fecha oficial aún no ha sido anunciada, medios locales aseguran que será en agosto.

El vertido periódico del agua empleada para enfriar los reactores atómicos dañados durante el terremoto y tsunami de 2011, que ha sido procesada para eliminar la mayor parte de los isótopos radiactivos, a excepción del tritio (que se encuentra en la propia naturaleza y es inocuo en bajas cantidades), se extenderá durante décadas. (vanguardia)

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