La bioeconomía de la Amazonía, una víctima potencial de El Niño
El Niño que golpeará Latinoamérica este semestre con altas temperaturas y sequías severas pone en peligro la creciente economía sostenible de la Amazonía, una de las apuestas para salvar de la destrucción al mayor bosque tropical del planeta.
Tras décadas de tala sin control que le quitaron a la Amazonía brasileña una superficie igual a la de Francia, Brasil ha logrado en los últimos años reducir la deforestación de forma sostenida.
A esta reducción ha contribuido la apuesta por el cultivo de frutos de la región que se han revalorizado en el exterior, como el açaí, el guaraná o el cacao, y que han ofrecido a sus habitantes una alternativa económica a la tala y a la ganadería.
El crecimiento de la llamada bioeconomía, uno de los temas que serán tratados en el Foro Latinoamericano de Economía Verde (FLEV) que organiza EFE el próximo jueves en São Paulo, es vista con esperanza por ecologistas y autoridades.
Ejemplo de ello es el anuncio del Gobierno brasileño en abril de que destinará 357 millones de reales (unos 70 millones de dólares o 60 millones de euros) para ayudar a impulsar el sector.
Sin embargo, los expertos alertan del impacto que puede tener un El Niño más severo que los anteriores, causado por un calentamiento de las aguas del Océano Pacífico por encima de los dos grados centígrados.
“Dependiendo de la intensidad del fenómeno, no va a haber solo un problema con el fuego, sino también con los cultivos”, dice a EFE Ane Alencar, investigadora del centro de estudios IPAM.
Según la especialista, el periodo seco, que en la Amazonía suele ir de junio a octubre, puede extenderse hasta final de año o principios del siguiente, lo que afectará el ciclo de frutos como el guaraná, que florece entre agosto y septiembre.
Por otro lado, como el terreno está más seco y durante más tiempo, se vuelven más probables los incendios, muchas veces provocados por agricultores para abonar la tierra.
“Los agricultores van a tener que controlar mejor el fuego o no usarlo como herramienta”, sostiene Alencar.
La asociación Imaflora, que da apoyo a una decena de cooperativas de cacao en la Amazonía, promueve técnicas para evitar que el impacto sea tan severo como el de El Niño de 2023.
Entre las estrategias, figuran la construcción de pequeñas cisternas para almacenar agua, la diversificación de cultivos, y la cobertura de los suelos con materia orgánica para evitar que se sequen rápidamente.
Al mismo tiempo, Eduardo Trevisan, director de certificados y de responsabilidad corporativa de la ONG, advierte de la dificultad de transportar los productos cosechados a los lugares donde se comercializan, ya que la sequía amenaza con reducir el caudal de los ríos y aislar a las comunidades.
“En las cooperativas notamos preocupación”, explica a EFE Trevisan, quien apunta a la posible pérdida de ingresos para una región que ya es una de las más pobres de Brasil.
Aun con el cambio en las prácticas agrícolas, el experto teme que no sea suficiente para contrarrestar los efectos de El Niño y pide medidas adicionales de parte de las autoridades.
“En una situación como esta, se necesitan incentivos de crédito y otras políticas públicas para garantizar una renta”, afirma.
La bioeconomía y el cambio climático serán dos de los temas tratados en la cuarta edición del Foro Latinoamericano de Economía Verde, que contará con la participación de autoridades, expertos y representantes de empresas y organismos multilaterales.
El evento cuenta con el patrocinio de ApexBrasil y WWF-Brasil, y el apoyo de AYA Earth Partners, Imaflora y Observatorio del Clima.
