La Tigra, San José y reducción de fugas: los proyectos para asegurar agua en la capital
La recuperación de las represas Los Laureles y La Concepción permitirá reducir los racionamientos de agua potable en Tegucigalpa y Comayagüela, pero la Alcaldía del Distrito Central advierte que el alivio podría ser temporal si no se ejecutan nuevas obras de almacenamiento y se disminuyen las pérdidas del sistema de distribución.
El alcalde Juan Diego Zelaya informó que la capital pierde aproximadamente el 40 % del agua en su red, una situación que limita el aprovechamiento de las reservas disponibles y representa uno de los principales desafíos para garantizar el abastecimiento durante la temporada seca.
Para enfrentar este problema, la municipalidad plantea inversiones por US$150 millones con apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de impulsar la construcción de nuevas fuentes de almacenamiento.
Entre los proyectos destaca la represa San José, que registra más del 50 % de avance y cuya entrada en operación está prevista para 2028.

LOS LAURELES AL 100 %, PERO EL RIESGO NO DESAPARECE
Las lluvias de las últimas semanas permitieron que la represa Los Laureles alcanzara el 100 % de su capacidad, mientras La Concepción superó el 40 %.
Esta recuperación llevó a las autoridades municipales a anunciar la reducción gradual del calendario de distribución de agua, que pasará de cada 12 a cada nueve días.
Sin embargo, La Concepción todavía se encuentra en una condición de riesgo hídrico alto, por lo que las autoridades consideran necesario aprovechar las reservas acumuladas.
Zelaya explicó que el incremento en los niveles de almacenamiento representa un respiro para la población, pero no garantiza que los problemas de abastecimiento estén resueltos.
La preocupación municipal se concentra ahora en cómo conservar el agua disponible y evitar que la próxima temporada seca obligue nuevamente a ampliar los racionamientos.

TRASVASAN 500 LITROS POR SEGUNDO HACIA LA CONCEPCIÓN
Como parte de las medidas inmediatas, la Alcaldía informó que realiza un trasvase de agua desde Los Laureles hacia el sistema de La Concepción.
La operación consiste en bombear aproximadamente 500 litros por segundo mediante una tubería de diez kilómetros que atraviesa el sector del Anillo Periférico.
Según la proyección municipal, este procedimiento podría contribuir a una recuperación de alrededor de un punto porcentual cada diez días en La Concepción.
El alcalde indicó que, si el embalse alcanza el 50 % de su capacidad, se evaluarán nuevas mejoras en la distribución y la presión del servicio en determinados sectores.
No obstante, aclaró que cualquier cambio dependerá también de las condiciones de la red.
REPRESA SAN JOSÉ AVANZA MÁS DEL 50 %
Uno de los principales proyectos de infraestructura hídrica es la represa San José, cuya construcción presenta un avance superior al 50 %, según informó Zelaya.
La municipalidad mantiene como objetivo que entre en funcionamiento en 2028 y beneficie a aproximadamente 350,000 habitantes de su área de influencia.
La obra busca aumentar la capacidad de almacenamiento y reducir la dependencia de las reservas actuales, especialmente durante períodos prolongados sin lluvias.
Para la Alcaldía, completar San José será una de las medidas necesarias para evitar que la capital enfrente nuevamente restricciones severas en el suministro.
Sin embargo, su impacto dependerá también de las instalaciones de tratamiento, conducción y distribución necesarias para llevar el agua a los hogares.

EL 40 % DEL AGUA SE PIERDE EN LA RED
Además de construir nuevas represas, la administración municipal considera prioritario disminuir las pérdidas de agua.
De acuerdo con Zelaya, aproximadamente cuatro de cada diez litros se pierden dentro del sistema de distribución.
La Alcaldía plantea inversiones por US$150 millones, con apoyo de JICA y el BID, para modernizar la infraestructura y mejorar la eficiencia del servicio.
El alcalde comparó el impacto potencial de recuperar ese volumen con disponer de una represa adicional, sin necesidad de construir un nuevo embalse.
Sin embargo, para conocer cuánto de ese recurso puede recuperarse será necesario identificar las pérdidas físicas, como fugas en tuberías, y otras deficiencias de medición y distribución.
LA TIGRA PODRÍA TENER UN NUEVO RESERVORIO
Entre las propuestas de mediano y largo plazo también figura la construcción de un reservorio en la zona de La Tigra.
Zelaya explicó que este sector constituye una importante fuente de producción de agua para la capital, pero parte del recurso no logra aprovecharse por falta de infraestructura de almacenamiento.
La propuesta consiste en captar y conservar una mayor cantidad de agua durante los períodos lluviosos para utilizarla cuando disminuyan las precipitaciones.
El alcalde también mencionó los proyectos Quiebra Montes y Río del Hombre como alternativas complementarias para fortalecer el sistema hídrico del Distrito Central.
No obstante, todavía será necesario conocer los estudios técnicos, costos, fuentes de financiamiento y cronogramas de estas iniciativas.
¿POR QUÉ LA CAPITAL PODRÍA VOLVER A RACIONAMIENTOS DE 12 DÍAS?
La principal preocupación es que la recuperación actual de los embalses dependa de las lluvias recientes y no de un incremento permanente en la capacidad de almacenamiento.
Durante los meses anteriores, la disminución de las reservas obligó a extender progresivamente los intervalos de distribución, hasta llegar a un suministro cada 12 días.
Aunque el nuevo calendario reducirá la espera a nueve días, la capital continuará enfrentando limitaciones si las reservas vuelven a disminuir durante la temporada seca.
Zelaya advirtió que, sin una reducción de las fugas, un mayor aprovechamiento del agua producida en La Tigra y la finalización de la represa San José, la ciudad podría enfrentar nuevamente restricciones prolongadas.
La Alcaldía comenzará a implementar el calendario de distribución cada nueve días de manera gradual, mientras mantiene el trasvase entre Los Laureles y La Concepción.
En paralelo, deberá avanzar en la modernización de la red, la construcción de San José y la planificación de nuevas fuentes de almacenamiento.
El desafío no consiste únicamente en aumentar la cantidad de agua disponible, sino en garantizar que una mayor proporción llegue efectivamente a los hogares.
