Cae mexicano acusado de sustraer cuantiosas sumas de cajeros automáticos


Agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), en coordinación con la Oficina Central Nacional de Interpol Honduras y la Dirección Nacional de Prevención y Seguridad Comunitaria (DNPSC), capturaron en flagrancia a un ciudadano mexicano de 25 años por suponerlo responsable de los delitos de estafa y acceso no autorizado a sistemas informáticos en perjuicio de una entidad bancaria.

El arresto se ejecutó en las cercanías de un cajero automático en el bulevar del Norte, sector Los Álamos de San Pedro Sula, luego de que el departamento de seguridad de la institución financiera detectara transacciones irregulares que comprometían sus sistemas. Al activarse los protocolos de alerta e inteligencia de la Policía Nacional, y gracias a la coordinación con el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1, se logró interceptar al sospechoso en el lugar.

Según las investigaciones, el detenido es originario de Culiacán, México, y residente en el barrio El Centro de San Pedro Sula. Las indagaciones apuntan a que formaba parte de una red dedicada a la manipulación informática de cajeros automáticos.

Modus operandi

El modus operandi consistía en vulnerar el sistema interno de los cajeros automáticos para luego, mediante un algoritmo y un programa instalado en un teléfono celular, enviar códigos que autorizaban retiros de efectivo sin necesidad de utilizar tarjetas bancarias.

El primer incidente bajo esta modalidad se reportó en un cajero ubicado en una agencia de la 7 calle de San Pedro Sula, donde las transacciones anómalas generaron un perjuicio económico al banco.

Horas más tarde, los sistemas de seguridad emitieron una nueva alerta en la agencia Los Álamos, donde un individuo con las mismas características repetía el procedimiento para retirar una considerable cantidad de dinero, lo que motivó la rápida intervención policial.

Al momento de la detención, los agentes decomisaron 190 mil lempiras en efectivo, distribuidos en billetes de denominación de 500, y un teléfono celular marca Google, el cual será sometido a análisis forenses por especialistas en investigación tecnológica para confirmar su uso en el acceso ilícito al sistema bancario.


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