A los 80 años, muere el “niño lobo de Sierra Morena”
Marcos Rodríguez Pantoja, conocido como el “niño lobo de Sierra Morena”, murió a los 80 años en Ourense, España, donde residió durante las últimas décadas de su vida. Su singular historia, marcada por la supervivencia en la naturaleza y su convivencia con animales, trascendió las fronteras de España y llegó al cine con la película Entrelobos.
Rodríguez Pantoja nació en Añora, Córdoba, en el seno de una familia sumida en la pobreza. Según relató en distintas ocasiones, sufrió maltratos durante su infancia y, cuando apenas tenía seis años, su padre lo entregó a un anciano cabrero de Sierra Morena ante la difícil situación económica familiar.
El hombre se convirtió en su principal guía y le enseñó a sobrevivir en la montaña, a encontrar alimento y a desenvolverse en un entorno completamente apartado de la sociedad.
SOLO EN LA SIERRA
Tras la muerte del cabrero, Marcos quedó solo en plena sierra. Para entonces había aprendido a valerse por sí mismo y comenzó una vida alejada de los seres humanos que se prolongó durante unos 12 años.
Durante ese periodo convivió con distintos animales y, especialmente, con una manada de lobos. Según su propio testimonio, desarrolló formas de comunicación mediante sonidos y aullidos y llegó a sentirse parte de aquella vida salvaje.

En una de sus historias más conocidas, contó que cuando tenía alrededor de siete años se acercó a unos lobeznos y terminó acompañándolos hasta su cueva. Allí se encontró con los adultos de la manada.
Recordó que los lobos llevaron una presa para alimentar a sus crías. Mientras él permanecía escondido y asustado, la hembra arrancó un trozo de carne y se lo lanzó. Para Marcos, aquel gesto marcó el comienzo de su integración con los animales.
“Yo no sabía lo que era el dinero, pero la comida no me faltaba”, recordó años después al hablar de su infancia en la sierra.
Finalmente fue localizado por la Guardia Civil y comenzó un complejo proceso de adaptación a la vida en sociedad. El regreso al mundo convencional no resultó sencillo: tuvo dificultades para relacionarse con otras personas y también sufrió nuevos episodios de engaño y maltrato.
El cantautor español Arturo Arcones, quien mantuvo una relación laboral y de amistad con él durante sus últimos años, lo describió como una especie de “Mowgli español”. Según Arcones, Marcos siempre sostuvo que sus años más felices habían sido aquellos que pasó junto a los animales.
LOBOS LLEVABAN RESES
En 2010, un equipo de Informe Semanal de TVE acompañó a Rodríguez durante su regreso a Añora, su pueblo natal, después de seis décadas.
Durante aquella visita volvió a recordar cómo había conseguido alimentarse durante sus años en la montaña. Explicó que pescaba en los ríos, cazaba conejos y que, según su relato, los lobos incluso le llevaban presas después de que él los llamara con sus aullidos.
Su capacidad para imitar los sonidos de los animales sorprendía a quienes lo entrevistaban. Durante años, además, evitó el contacto con otros seres humanos. Cuando escuchaba voces en la montaña, prefería esconderse antes que acercarse.
MALTRATOS Y ABUSOS
La reinserción social tampoco estuvo exenta de dificultades. Después de abandonar la sierra, Marcos tuvo que aprender a desenvolverse en un mundo cuyas normas y códigos desconocía y en el que volvió a encontrarse con situaciones de abuso y engaño.
Arcones lo recordó como una persona desconfiada con los adultos, pero especialmente cercana a los niños. Durante las actividades de educación ambiental que compartieron, destacaba por su conocimiento del campo y por la relación que mantenía con los animales.
Su amigo lo definió como un “sabedor de campo total” y destacó que conservaba una personalidad ingenua y algunos rasgos propios de la infancia. También señaló que nunca llegó a dominar por completo el español.
Una de las anécdotas que Arcones recordaba ocurrió durante un recorrido por el campo. Marcos vio unos corzos, pidió detener el automóvil y salió corriendo tras ellos. Después desapareció durante un rato y regresó imitando el sonido de un jabalí.
Con los años, Rodríguez decidió hacer pública su historia con la intención de promover el respeto por la naturaleza. Su mensaje estaba especialmente dirigido a los niños, a quienes animaba a dedicar más tiempo a sus mascotas y a tener contacto con los animales.
HISTORIA AL CINE
La vida de Marcos Rodríguez Pantoja también despertó el interés de investigadores y escritores. El profesor Gabriel Janer Manila, de la Universidad de Baleares, estudió su caso en una tesis doctoral y posteriormente publicó el libro He jugado con lobos.
Su historia llegó a la pantalla grande en 2010 con Entrelobos, dirigida por Gerardo Olivares. La película recreó los años que Rodríguez pasó en Sierra Morena y contó con su participación durante el rodaje.
La producción contribuyó a convertir su extraordinaria experiencia de supervivencia en uno de los relatos más conocidos de la España rural contemporánea.
EN GALICIA
En 2001, Marcos se trasladó a la aldea de Rante, en el municipio de San Cibrao das Viñas, provincia de Ourense. Allí permaneció durante más de dos décadas y encontró el lugar donde finalmente estableció su hogar.
Tras conocerse su fallecimiento, el Ayuntamiento de San Cibrao das Viñas publicó un mensaje de despedida en redes sociales: “Marcos llegó a Rante con una historia que el mundo conocía. Se va dejando aquí una historia que también forma parte de la nuestra”.
Marcos Rodríguez Pantoja murió el sábado 15 de agosto, en plena celebración de las fiestas patronales de la parroquia. Sus amigos y allegados tuvieron la oportunidad de despedirse de él al día siguiente.
Su vida quedó marcada por una infancia extraordinaria y dolorosa, una larga convivencia con la naturaleza y un difícil regreso a la sociedad. Su historia, convertida en libro y película, dejó también un mensaje que repitió durante sus últimos años: la necesidad de recuperar el vínculo entre las personas, los animales y la naturaleza.
