EE. UU. critica anuncio de Daniel Ortega sobre el futuro de las elecciones en Nicaragua
Washington, Estados Unidos. El Gobierno de Estados Unidos expresó este martes su rechazo a las recientes declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien afirmó que en el país no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición acceder al poder.
El pronunciamiento fue realizado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien aseguró que las palabras del mandatario nicaragüense evidencian, a su juicio, el carácter autoritario de su administración. Además, hizo un llamado a la comunidad internacional para mantener una postura conjunta frente a la situación política que atraviesa Nicaragua.
Rubio sostuvo que los ciudadanos nicaragüenses deben tener la posibilidad de elegir libremente a sus gobernantes mediante procesos electorales democráticos y consideró que las recientes declaraciones de Ortega representan un retroceso para las instituciones del país centroamericano.
Las reacciones surgieron después de que Ortega, durante un acto por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, afirmara que en Nicaragua no habrá nuevos comicios que permitan a la oposición regresar al poder, en referencia a los sectores políticos que actualmente permanecen en el exilio.
Reformas modificaron el calendario electoral
Nicaragua tenía previsto celebrar elecciones generales en noviembre de 2026; sin embargo, una reforma constitucional aprobada hace año y medio amplió el período presidencial de cinco a seis años, por lo que los próximos comicios quedaron programados para noviembre de 2027.
Daniel Ortega, quien regresó a la Presidencia en 2007 tras haber gobernado durante la década de 1980, comparte actualmente el Ejecutivo con su esposa, Rosario Murillo, designada como copresidenta luego de los cambios constitucionales impulsados por el oficialismo.
Crece la presión internacional
Desde las protestas sociales de 2018, la administración de Ortega ha sido objeto de cuestionamientos por parte de organismos internacionales y gobiernos occidentales debido a las restricciones impuestas a partidos opositores, medios de comunicación, organizaciones civiles y líderes religiosos.
Diversos opositores han sido encarcelados, expulsados del país o despojados de su nacionalidad, mientras miles de nicaragüenses han buscado refugio en países como Costa Rica, Estados Unidos y España.
Las declaraciones de Rubio representan un nuevo episodio de tensión entre Washington y Managua, cuyas relaciones diplomáticas se han deteriorado en los últimos años por diferencias en materia de democracia, derechos humanos y gobernabilidad.
