Represas al límite y 40 % del agua se pierde: las dos caras de la crisis hídrica de Tegucigalpa


Tegucigalpa se prepara para convivir con la escasez de agua durante los próximos 14 o 15 meses. Las lluvias recientes no han sido suficientes para recuperar las principales represas, los hogares reciben el servicio aproximadamente cada doce días y la Alcaldía está reactivando 41 pozos como fuentes alternativas de abastecimiento.

El alcalde Juan Diego Zelaya calificó la situación como “bastante crítica” y advirtió que el agua disponible deberá administrarse pensando no solamente en los próximos meses, sino en la temporada seca de 2027.

El problema tiene además otra dimensión: según el alcalde, alrededor del 40 % del agua se pierde entre las represas y los hogares debido, entre otros factores, al deterioro de la red de distribución.

41 POZOS PARA ALIVIAR LA EMERGENCIA

La Alcaldía está recuperando 41 pozos que, según Zelaya, estaban abandonados y carecían de bombas o paneles de control.

Estos pozos no tienen capacidad para sustituir las grandes fuentes de abastecimiento, pero pueden proporcionar agua a comunidades cercanas.

Parte del recurso será utilizado para llenar cisternas destinadas a sectores que no reciben directamente el servicio, además de apoyar el abastecimiento de hospitales y escuelas.

“Son pequeñas nuevas fuentes de abastecimiento” que pueden aliviar las necesidades inmediatas de determinadas comunidades, explicó el alcalde.

¿POR QUÉ LAS LLUVIAS NO RESUELVEN EL PROBLEMA?

Aunque Tegucigalpa ha registrado precipitaciones durante los últimos días, el alcalde advirtió que estas no han sido suficientes para recuperar las reservas.

Las dos principales represas permanecen alrededor del 24 % y 25 % de su capacidad, según los datos citados por Zelaya.

La situación resulta especialmente delicada porque ambas fuentes abastecen aproximadamente al 80 % de la población capitalina.

Según el alcalde, los niveles han descendido a valores que no se observaban desde finales de la década de 1990, con una diferencia importante: actualmente la ciudad tiene alrededor de un millón de habitantes más.

AGUA CADA DOCE DÍAS

La reducción de las reservas obligó a extender los racionamientos. Actualmente, algunos sectores deben esperar hasta doce días para volver a recibir agua.

La preocupación es cuánto recurso podrá almacenarse antes de que disminuyan nuevamente las lluvias y comience la temporada seca.

Zelaya señaló que el agua disponible tendrá que alcanzar para noviembre, diciembre y los primeros meses de 2027, mientras se espera el regreso de una temporada lluviosa capaz de recuperar las fuentes.

TEGUCIGALPA ENFRENTA DOS EXTREMOS

La capital enfrenta una situación aparentemente contradictoria: emergencia por falta de agua y, simultáneamente, vigilancia por lluvias.

Tegucigalpa puede sufrir cuando no llueve durante períodos prolongados, pero también cuando precipitaciones intensas caen en poco tiempo y provocan inundaciones, deslizamientos y daños.

Es decir, que llueva no necesariamente significa que las represas recuperarán rápidamente sus niveles.

EL OTRO PROBLEMA: 40 % DEL AGUA SE PIERDE

La crisis no depende únicamente de cuánto llueve.

Zelaya asegura que alrededor del 40 % del agua se pierde durante su recorrido desde las represas hasta los usuarios debido a las condiciones del sistema de distribución.

La red funciona con tuberías antiguas mientras la última gran represa de la capital fue construida hace 37 años.

Reducir esas pérdidas permitiría aprovechar una mayor proporción del agua que ya existe, sin depender exclusivamente de nuevas fuentes.

La Alcaldía proyecta modernizar parte del sistema mediante sustitución de tuberías e instalación de micro y macromedidores.

La inversión prevista asciende a $150 millones y contempla apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional.

La capital también recibe cooperación de Naciones Unidas y de España para iniciativas relacionadas con el problema.

UNA NUEVA REPRESA, PERO HASTA 2028

La solución estructural tampoco será inmediata. Zelaya indicó que continúa un proyecto para construir una nueva represa estratégica cuya ejecución, según afirmó, permaneció paralizada durante 18 meses.

La expectativa municipal es que comience a funcionar en 2028. Eso deja un período crítico entre la emergencia actual y la entrada en funcionamiento de una nueva fuente de abastecimiento.

La crisis de Tegucigalpa ya no consiste únicamente en esperar que llueva. La ciudad enfrenta simultáneamente bajas reservas, crecimiento poblacional, una infraestructura envejecida, pérdidas de agua y falta de nuevas fuentes suficientes para atender la demanda.

Los 41 pozos pueden aliviar temporalmente algunos sectores y la modernización de tuberías puede reducir pérdidas, pero ninguna de esas medidas ofrece por sí sola una solución inmediata.

Por eso, los próximos meses serán decisivos: la capital tendrá que administrar el agua almacenada mientras mantiene los racionamientos y avanza en obras cuyos resultados más importantes llegarán a mediano y largo plazo.


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