Mito de los 10.000 pasos: ciencia rebaja la meta diaria para cuidar la salud
Consultar el reloj inteligente al final del día y ver 7.954 pasos suele generar una presión innecesaria por alcanzar la famosa cifra de 10.000.
Este objetivo, instalado en el imaginario colectivo como el estándar dorado del bienestar, carece de un sustento científico estricto. La evidencia médica demuestra que los beneficios para el organismo comienzan mucho antes de llegar a ese número.
Objetivo saludable
Un macroestudio publicado en The Lancet Public Health, liderado por la doctora Melody Ding, revela que bastan unos 7.000 pasos diarios para consolidar un estado de salud óptimo.
Tras revisar 31 investigaciones previas sobre el impacto de la caminata en patologías crónicas y mortalidad prematura, su equipo halló que caminar esta cantidad reduce en un 47% el riesgo de muerte por cualquier causa, en comparación con quienes solo suman 2.000 pasos.
Además, los perfiles más activos registraron un 25% menos de probabilidades de sufrir eventos cardiovasculares y una reducción del 38% en el riesgo de demencia.
Mejorar salud
La obsesión por los 10.000 pasos tiene un origen puramente comercial. Como recordó el cardiólogo Sean Heffron en una investigación de 2019, la cifra nació en Japón en 1965 con el lanzamiento del ‘Manpo-Meter’, un podómetro de la empresa Yamasa cuya traducción es «medidor de 10.000 pasos».
Aquella campaña publicitaria se transformó con los años en un dogma que hoy provoca frustración y estrés en ciudadanos que no disponen del tiempo necesario para cumplirlo, ignorando que pequeños incrementos en la actividad física diaria ya generan un impacto protector real.
