Cómo pueden dormir mejor y cuidar su salud los adultos mayores
El descanso nocturno se transforma con el paso de los años, volviéndose más ligero y fragmentado.
Esto suele provocar que las personas mayores adelanten sus horarios de sueño o recurran a siestas diurnas prolongadas que terminan alterando su rutina nocturna. La falta de un sueño de calidad no solo genera fatiga, sino que afecta el rendimiento diario y el bienestar general.
Para contrarrestar estas dificultades, es fundamental adoptar hábitos saludables que preparen al cuerpo y a la mente para un reposo efectivo. Los siguientes consejos prácticos ofrecen pautas sencillas para optimizar el ambiente y las rutinas diarias:
Mantener un horario constante: acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.
Siestas cortas y bien ubicadas: no superar los 30 minutos y evitar tomarlas al final de la tarde o al anochecer.
Preparación para dormir: una ducha antes de acostarse ayuda a relajarse y preparar el cuerpo para el descanso.
Dormitorio adecuado: mantenerlo oscuro, silencioso, con temperatura agradable, y usarlo solo para dormir.
Actividad física diaria: ejercicios o caminatas favorecen el sueño.
Comidas y líquidos: evitar cenas abundantes y no tomar demasiados líquidos en la noche para no interrumpir el descanso.
Evitar estimulantes y alcohol: café, mate, té, chocolate y alcohol pueden dificultar el sueño y su mantenimiento.
Contexto médico
Esta serie de recomendaciones se fundamenta en la Guía de Cuidados de Salud para Adultos Mayores, un documento técnico elaborado por el doctor Ítalo Savio para la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE).
El informe médico advierte que el insomnio es la alteración clínica más común en la vejez. Su falta de tratamiento oportuno o la ausencia de pautas de higiene del sueño adecuadas se vinculan de manera directa con cuadros de irritabilidad, episodios de olvidos frecuentes, somnolencia diurna y un incremento peligroso en el riesgo de sufrir caídas domésticas.
