Aguas residuales sin tratamiento elevan el riesgo ambiental en San Pedro Sula


  • Las descargas contaminan canales y ríos que desembocan principalmente en la cuenca del Chamelecón
  • Residenciales e industrias operan sistemas privados, aunque no existe un inventario público actualizado que detalle cuántos funcionan y cuánto procesan
  • Contextohn.com consultó a la Municipalidad de San Pedro Sula sobre el problema, pero no obtuvo respuesta

San Pedro Sula extendió las redes que recogen las aguas utilizadas en viviendas, comercios e industrias, pero continúa sin un sistema integral capaz de tratarlas antes de que lleguen a ríos y otros cuerpos receptores.

Datos divulgados en 2025 situaban la cobertura de agua potable alrededor del 84 % y la de alcantarillado sanitario en 65 %, mientras los clientes de Aguas de San Pedro rondaban los 128,000.

El problema aumenta conforme crece la ciudad: más habitantes, viviendas, edificios, comercios e industrias también significan mayores volúmenes de aguas residuales que necesitan ser tratados.

El alcantarillado recoge y transporta las aguas residuales; las plantas deben depurarlas antes de devolverlas al ambiente. Sin esa segunda etapa, las tuberías simplemente trasladan el problema desde las viviendas hacia otros puntos.

El Ente Regulador de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento (ERSAPS) documentó desde 2011 que el sistema sampedrano carecía de depuración y que las aguas servidas eran vertidas directamente a cuerpos receptores.

Estudios posteriores han identificado descargas hacia los canales Sunseri y Chotepe y los ríos Bermejo, Blanco y Sauce, conectados finalmente con cuerpos como el Chamelecón y la laguna El Carmen.

En 2026 todavía no existe información pública suficientemente actualizada que permita establecer cuánto del volumen total generado en San Pedro Sula recibe tratamiento.

COMUNIDADES Y SALUD

Dentro de San Pedro Sula, habitantes de sectores como Chamelecón, Rivera Hernández y la Céleo Gonzales han convivido durante años con cauces contaminados, aguas negras y malos olores.

En julio de 2026, vecinos de Brisas del Sauce, en Rivera Hernández, denunciaron acumulaciones de aguas residuales y pluviales que permanecían durante días en las calles.

El problema también representa un riesgo sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) relaciona el saneamiento deficiente con enfermedades como diarrea, cólera, disentería, fiebre tifoidea y parasitosis intestinales.

Sin embargo, no se encontró un estudio epidemiológico público reciente que permita determinar cuántas enfermedades registradas en comunidades sampedranas pueden estar relacionadas específicamente con estas condiciones. Esa medición continúa pendiente.

MÁS POBLACIÓN, MÁS DESCARGAS

Ampliar el alcantarillado es necesario, pero si la capacidad de tratamiento no aumenta al mismo ritmo, la ciudad puede terminar recogiendo mayores cantidades de aguas contaminadas para descargarlas en los mismos cuerpos receptores.

También existe una contradicción hídrica: San Pedro Sula necesita buscar nuevas fuentes para abastecer a una población creciente mientras debe proteger de la contaminación los ríos y acuíferos de los que depende.

Por eso, tratar las aguas residuales no es únicamente un problema ambiental; también es un asunto de salud pública y seguridad hídrica.

EXISTEN PLANTAS PRIVADAS

La falta de grandes plantas para el sistema colectivo no significa que no exista tratamiento en algunos sectores.

Diagnósticos técnicos documentan plantas privadas en industrias, residenciales y nuevos desarrollos urbanos, principalmente donde no existe conexión al alcantarillado.

Uno de los casos documentados es Residencial Girona. Un expediente municipal relacionado con el proyecto Villas Maderos, de 337 lotes, establece que sus aguas residuales serían conducidas hacia la planta de Girona, cuya capacidad fue evaluada para recibir esas descargas.

También existen antecedentes de sistemas industriales, entre ellos una planta vinculada a DEMAHSA, diseñada para tratar las aguas generadas por sus operaciones.

Estas instalaciones, sin embargo, atienden proyectos específicos y no sustituyen las grandes plantas necesarias para una ciudad de más de un millón de habitantes.

Otro problema es la falta de información consolidada. No se encontró un inventario público actualizado a 2026 que establezca cuántas plantas privadas existen, cuáles funcionan, dónde están ubicadas, cuánto procesan diariamente y cuáles cumplen los parámetros ambientales de descarga.

Tampoco existe una cifra pública consolidada que permita conocer qué porcentaje de las aguas residuales de San Pedro Sula es tratado por estos sistemas particulares.

La información resulta necesaria para determinar cuánto tratamiento existe realmente y quién controla las descargas de residenciales, industrias y otros establecimientos.

ALCALDÍA NO RESPONDIÓ

Contextohn.com contactó a la Municipalidad de San Pedro Sula para conocer su posición y obtener información oficial sobre las aguas residuales y las plantas privadas existentes.

La consulta se realizó a través del relacionador público municipal Josué Cover, a quien se solicitaron datos sobre el número de plantas, su funcionamiento, el volumen tratado y las acciones previstas por la Alcaldía.

Hasta el cierre de este reportaje no se obtuvo respuesta.

UNA DEUDA QUE CRECE CON LA CIUDAD

San Pedro Sula conoce el problema desde hace décadas. Existen estudios, planes y diseños, incluido el Plan Maestro de Alcantarillado Sanitario aprobado en 2021, pero la infraestructura integral continúa pendiente.

La primera parte de este reportaje documentó los L89 millones invertidos en los terrenos de Chotepe, Rivera Hernández y Cofradía, la invasión del primero y la necesidad de proteger los otros dos.

Esta segunda parte muestra la otra cara del problema: el costo ambiental y sanitario acumulado mientras las soluciones no llegan.

Las plantas privadas resuelven necesidades particulares, pero no el problema colectivo. Cada nueva vivienda, edificio, comercio o industria aumenta el volumen que debe manejarse.

Por eso, el desafío no consiste solamente en ampliar el alcantarillado. San Pedro Sula necesita infraestructura capaz de tratar las aguas residuales antes de devolverlas al ambiente.

Mientras eso no ocurra, una parte importante del costo de su crecimiento continuará trasladándose a los ríos, a las comunidades y a los recursos hídricos de los que depende la propia ciudad.


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