Instituciones urgen mayor protección ante repunte de violencia contra menores


** Homicidios aumentaron 22% y suicidios 7.3%, en 2025

** 1,650 niños y adolescentes evaluados por delitos sexuales

Tegucigalpa.- Las cifras de violencia contra la niñez y adolescencia en Honduras vuelven a encender las alarmas y suponen la articulación y ejecución de medidas de prevención del flagelo entre diferentes actores públicos y de sociedad civil para la atención de casos y protección de víctimas.

Durante 2025, un total de 665 niñas, niños y adolescentes menores de 18 años murieron por causas externas, un incremento de 17.9 % frente al año anterior, según datos del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Los datos fueron presentados este 9 de septiembre durante el foro “Cifras que exigen acción: Evidencias, desafíos y respuestas frente a la violencia contra niños, niñas y adolescentes en Honduras”, que reunió a instituciones y organizaciones vinculadas con la protección de la infancia en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

El Boletín No. 4 sobre violencia contra niños y niñas revela que el 71.3% de las víctimas mortales fueron varones y que los siniestros viales constituyeron la principal causa de muerte, con 225 casos: 178 niños y 47 niñas.

La situación también muestra un fuerte impacto entre adolescentes que conducen motocicletas. Un total de 105 jóvenes de entre 13 y 17 años murieron mientras conducían: 100 iban en motocicleta y cinco en otros vehículos. Esta cifra representó un aumento de 64.1 % respecto al año anterior.

HOMICIDIOS DE MENORES

Otra de las principales señales de alerta es el incremento de los homicidios. Durante 2025 fueron asesinados 161 niños, niñas y adolescentes, un aumento de 22% en comparación con 2024.

Los adolescentes de entre 12 y 17 años concentraron el 78.9% de las víctimas y el arma de fuego fue utilizada en el 62.7% de los homicidios. El Distrito Central registró 34 casos y San Pedro Sula 13.

Además, el 22.4% de las muertes estuvo relacionado, como posible móvil identificado con maras, mientras que 39.8% de los homicidios todavía permanecía bajo investigación.

Las muertes por suicidio también crecieron. En 2025 se contabilizaron 44 casos, 7.3% más que el año anterior, de los cuales 25 correspondieron a niñas y 19 a niños.

“DE LOS LAMENTOS A LA ACCIÓN”

Para Ricardo Coello, director de proyectos de Casa Alianza, la dimensión del problema debe analizarse tomando en cuenta que la niñez y adolescencia representan una parte considerable de la población hondureña.

“Si podemos resaltar que el 40% de la población nacional son niños y adolescentes, de ahí la magnitud de la situación que estamos viendo en estos momentos. Aparte de ello, vemos cómo los picos de violencia han estado repuntando y que, lastimosamente, las políticas de prevención no existen en nuestro país”.

Coello señaló que Honduras cuenta con el Sistema Integral de Garantía de Derechos de la Niñez y Adolescencia (Sigadenah), pero consideró necesario que exista una actuación conjunta y efectiva de las instituciones en todo el territorio nacional.

El representante de Casa Alianza hizo un llamado para que las cifras presentadas no se queden únicamente en diagnósticos y pidió mayor participación del Estado y la sociedad civil.

“Debemos pasar de lamentarnos de estas cifras terribles que tenemos de muertes de niños en accidentes, a través de armas de fuego o suicidios, y del alto repunte de violencia sexual hacia los niños y las niñas de este país, y pasar a la acción”.

El especialista planteó: “¿qué vamos a hacer?, ¿qué podemos hacer?”, ´para contestarse que “nosotros como sociedad civil estamos comprometidos y estamos tratando de hacer bien las cosas, pero no es suficiente; es necesaria la voluntad política”.

VIOLENCIA SEXUAL Y NIÑAS

El boletín también evidencia la dimensión de la violencia sexual. Medicina Forense realizó durante 2025 un total de 1,650 evaluaciones por delitos sexuales a menores de 18 años, y las niñas representaron el 88.1 por ciento de las víctimas.

Un elemento particularmente preocupante es que el 79.3% de los agresores sexuales identificados pertenecía al entorno cercano o círculo de confianza de las víctimas, incluyendo familiares y conocidos.

También se registraron 1,253 evaluaciones por lesiones personales, 473 por maltrato a menores y 134 adolescentes víctimas de lesiones físicas provocadas por parejas o exparejas en contextos de uniones tempranas o cohabitación.

Por su parte, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) recibió 1,905 denuncias por delitos contra niños, niñas y adolescentes. En tanto, Francisco Morazán concentró el 38.3% de los casos y Cortés el 18.5%.

2026, SEÑALES DE ALERTA

Los datos preliminares correspondientes a enero-junio de 2026 indican que 298 menores de 18 años perdieron la vida de manera violenta o por causas externas.

Los eventos de tránsito nuevamente aparecen como la principal causa, con 113 víctimas, seguidos de 74 homicidios. En estos últimos, el 75.7 % de las víctimas murió por arma de fuego.

En apenas seis meses también se contabilizaron 36 suicidios de menores de edad y 39 muertes no intencionales.

Para Coello, las cifras obligan a revisar no solamente las respuestas frente al delito, sino las estrategias preventivas dirigidas específicamente a la infancia.

“Es necesario revisar esa estrategia de seguridad, pero sobre todo esa estrategia de prevención hacia los niños y las niñas de nuestro país”.

El funcionario de Casa Alianza agregó otro factor de vulnerabilidad: 1.3 millones de niños y niñas no pudieron ingresar al sistema educativo formal en 2026, situación que, a su criterio, incrementa los riesgos sociales que enfrenta esta población.

“Son niños y niñas que ahí están en riesgo, que en nuestras comunidades la seguridad para los niños y las niñas no existe. (…). Son el hoy de Honduras, pero ¿qué les estamos deparando para el futuro, a ellos y a nuestro país?”.

QUÉ HACE SENAF?

En medio de este escenario, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) ha retomado durante 2026 la articulación institucional mediante el Sistema Integral de Garantía de Derechos de la Niñez y Adolescencia en Honduras (Sigadenah).

El sistema fue reactivado el 7 de abril y reúne a más de 40 instituciones del Estado y organizaciones de sociedad civil. Entre las prioridades definidas se encuentra precisamente la reactivación de la Comisión de Prevención de la Violencia contra la Niñez y Adolescencia, además de acciones para atender a menores en condiciones de vulnerabilidad.

Actualmente, la Senaf lidera y coordina el Sigadenah, junto a instituciones públicas, gobiernos municipales, sociedad civil y cooperación internacional, para que las políticas, programas y servicios de protección a la niñez en los diferentes territorios.

ALERTA AMBER

Dentro de esa estructura también avanza el Plan Operativo Anual 2026-2027 de la Comisión de Protección y Prevención de Violencia, que contempla acciones interinstitucionales con un presupuesto estimado de 127.7 millones de lempiras, provenientes de recursos nacionales y cooperación internacional.

Entre los avances reportados figura la revisión de la implementación de la Alerta AMBER, el fortalecimiento del modelo especializado de investigación de delitos contra menores y acciones para prevenir la violencia sexual.

La misma Senaf informó recientemente que mantiene acercamientos con el Instituto Universitario en Democracia Paz y Seguridad (IUDPAS), de la UNAH, alrededor de los datos del Boletín de Violencia contra la Niñez 2025-2026, con el propósito de fortalecer la coordinación institucional y orientar acciones de prevención y protección integral.

Estas acciones se enmarcan además en la Política Nacional de Primera Infancia, Niñez y Adolescencia 2024-2033, que establece entre sus objetivos proteger a la niñez frente a la violencia, explotación, abuso y negligencia y fortalecer los mecanismos para restituir derechos cuando estos sean vulnerados.

Para las organizaciones que trabajan con la infancia, sin embargo, el desafío no se limita a contar con leyes, planes o sistemas institucionales. El planteamiento surgido durante el foro apunta a que Honduras necesita políticas permanentes de prevención que trasciendan los períodos de gobierno y tengan continuidad más allá de cada cuatro años.

Las cifras de 2025 y los primeros datos de 2026 colocan así el desafío en pasar del diagnóstico a una respuesta sostenida: prevenir la violencia en las comunidades, mantener a los menores dentro del sistema educativo, atender oportunamente las denuncias y garantizar que las instituciones responsables de la protección de la infancia actúen de manera coordinada.


Previous post Asfura anuncia licitación de unos 600 megavatios para ampliar oferta de energía en Honduras
Next post De la Espriella ha firmado más de dos extradiciones al día en su primer mes de Gobierno