La mitad de la cartera de Banadesa está en mora, pero parte corresponde a viejos créditos


Banadesa enfrenta un problema que va más allá de recuperar préstamos atrasados: aproximadamente la mitad de su cartera crediticia está registrada en mora y las condiciones actuales de sus créditos tampoco permiten que el banco cubra sus costos de operación, según su presidente ejecutivo, Héctor Vidal Cerrato.

La mora se aproxima a L3,800 millones, equivalente a alrededor del 50 % de la cartera, una proporción que coloca la recuperación y depuración de créditos entre los principales desafíos del Banco Nacional de Desarrollo Agrícola.

Pero la cifra requiere una explicación. Cerrato sostiene que una parte de esos L3,800 millones corresponde a créditos acumulados durante décadas que Banadesa todavía mantiene en sus registros.

“Hay créditos que tienen 59 años y es por eso que aparece una mora tan abultada”, explicó.

La antigüedad de los créditos introduce una diferencia importante para interpretar la mora.

Según Cerrato, algunos préstamos incluso habrían prescrito, mientras otros requieren una evaluación para determinar si todavía pueden recuperarse.

Esto significa que la cifra contable de L3,800 millones no permite establecer por sí sola cuánto dinero puede recuperar efectivamente Banadesa.

El funcionario explicó que la institución trabaja en identificar los créditos antiguos y determinar cuáles mantienen posibilidades de cobro y cuáles, por su antigüedad o condición jurídica, requieren otro tratamiento.

Cerrato comparó la situación con la banca privada, donde las instituciones realizan procesos periódicos de depuración de cartera. Según su explicación, Banadesa históricamente no efectuó una limpieza equivalente.

EL PROBLEMA NO TERMINA CON LA MORA

Aun si Banadesa consigue depurar parte de su cartera, enfrenta un segundo desafío: su modelo financiero actual no le permite ser autosostenible, de acuerdo con su presidente.

Cerrato señaló que la tasa de interés del 7 % aplicada a sus operaciones resulta insuficiente para cubrir los costos operativos.

Eso coloca al banco ante una decisión compleja. Su función como institución pública de desarrollo consiste en facilitar financiamiento al sector productivo bajo condiciones favorables, pero al mismo tiempo necesita generar suficientes ingresos para sostener su funcionamiento.

Según Cerrato, las alternativas pasan por incrementar el volumen de la cartera de créditos o revisar las condiciones financieras de las operaciones.

CRÉDITO BARATO FRENTE A SOSTENIBILIDAD

La situación plantea una discusión relevante para la política agrícola hondureña.

Una tasa baja puede facilitar que pequeños y medianos productores accedan a financiamiento en mejores condiciones, pero si los ingresos que genera el crédito no cubren los costos del banco, la institución necesita encontrar otras fuentes de sostenibilidad o modificar su modelo.

Con la información disponible todavía faltan datos necesarios para medir esa situación: cuánto cuesta anualmente operar Banadesa, cuánto genera por intereses, cuál es su nivel de recuperación de los créditos recientes y qué proporción de la mora corresponde realmente a préstamos antiguos.

También falta determinar cuánto de los L3,800 millones puede depurarse y cuánto representa deuda con posibilidades reales de recuperación.

Banadesa mantiene presencia en 17 de los 18 departamentos, por lo que cualquier modificación en sus condiciones crediticias puede repercutir sobre productores que utilizan a la institución como una alternativa de financiamiento.

Por eso, la depuración de la cartera permitirá conocer algo que actualmente permanece oculto detrás del porcentaje de mora: cuál es realmente la situación financiera del banco una vez separados los créditos antiguos de las obligaciones que todavía pueden recuperarse.


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