Tres apagones en septiembre dejan pérdidas por L30 millones a mipymes del norte
Tres interrupciones del suministro eléctrico registradas durante septiembre habrían provocado pérdidas cercanas a 30 millones de lempiras entre las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) de la zona norte de Honduras, según estimaciones de representantes del sector.
Efraín Rodríguez, dirigente de las mipymes, señaló que los apagones están afectando directamente la actividad productiva de negocios que necesitan electricidad para conservar productos, operar maquinaria y equipos o mantener funcionando sus servicios.
La cifra de L30 millones corresponde a una estimación del sector empresarial sobre las pérdidas acumuladas y no a un balance oficial de las autoridades del sistema eléctrico.
El apagón tiene dos costos
El impacto no es igual para todos los establecimientos.
Los pequeños negocios que carecen de plantas eléctricas deben reducir o paralizar completamente sus operaciones mientras permanece interrumpido el suministro.
Esto puede traducirse en horas sin producir, ventas que no se realizan y, en actividades relacionadas con alimentos y productos refrigerados, riesgo de pérdida de inventarios.
Las empresas que cuentan con generadores tampoco quedan libres del impacto: mantenerlos funcionando implica comprar combustible y elevar los costos de operación.
En ambos escenarios, señaló Rodríguez, disminuye la rentabilidad de empresas que generalmente operan con márgenes financieros más reducidos que las grandes compañías.
L30 millones en apenas tres interrupciones
Rodríguez estima que las afectaciones acumuladas durante septiembre rondan los L30 millones, después de tres interrupciones del servicio reportadas durante el mes.
La cifra coloca una dimensión económica al problema eléctrico: cada apagón no solamente deja temporalmente sin energía a los negocios, sino que puede representar pérdidas de producción e ingresos y costos adicionales para continuar operando.
Las mipymes concentran una parte importante de la actividad comercial y de servicios, por lo que una interrupción prolongada o recurrente puede terminar afectando también a trabajadores, proveedores y consumidores.
Para un pequeño negocio, además, adquirir una planta eléctrica representa una inversión que no siempre puede asumir.
Y para quienes ya disponen de ella, el aumento del consumo de combustible introduce otro factor de presión, especialmente en momentos en que gasolinas y diésel también registran incrementos.
