Biólogos mexicanos refuerzan lucha contra muelle en Omoa


** Comitiva de la organización Sélvame MX arribó por invitación de “Salvemos Omoa”, que se opone a construcción de terminal portuaria

** Consorcio responde que las obras se ejecutarán en área privada, sin dragado y que tendrán propio tratamiento de aguas

Por: Luis Alonso Grádiz M.

-Primera parte-

Omoa, Cortés.- La extasiante bahía de Omoa, de aguas azul turquesa, es el hábitat de una rica biodiversidad y, en contraste, el epicentro de un alegado megaproyecto de construcción de un muelle de cruceros y buques de carga.

Frente al mar Caribe, Atlántico hondureño, el municipio de Omoa, se localiza a 18 kilómetros al oeste de Puerto Cortés y 70 kilómetros al norte de San Pedro Sula, cerca de la desembocadura de los ríos Omoa y Motagua, frontera con Guatemala, entre otros que bajan de la Sierra de Omoa y la cordillera de El Merendón.

La historia de Omoa se inicia en 1536, cuando el conquistador español Pedro de Alvarado repartió pueblos nativos entre sus tropas y era un pequeño sitio indígena conocido como Camoa o Comoa, que en lengua mesoamericana significa “lugar donde hay utensilios para hacer guisados”.

Según datos históricos, referidos por el director del Museo y Fortaleza San Fernando de Omoa, Gerardo Johnson, durante el siglo XVIII, Omoa fue uno de los puertos más importantes de Centroamérica que atraía a españoles, ingleses, africanos, jamaiquinos e indígenas. 

Para proteger el puerto y la región de las incursiones de corsario, bucaneros y piratas, sobre todo franceses y británicos, el rey Fernando VI ordenó la construcción de la Fortaleza San Fernando de Omoa, cuyas obras iniciaron en 1759, bajo la dirección del ingeniero militar Silvestre Abarca, y terminaron en 1775.

OPOSICIÓN AL MUELLE

Reportes de viajeros extranjeros de la época, incluso algunos publicados en 1856, describen a Omoa como un pintoresco punto de paso rodeado de exuberante naturaleza y selva tropical, igual que lo catalogan hoy día los sectores opuestos a la construcción del muelle de cruceros y carga.

En su casco urbano, aldeas y caseríos, Omoa alberga a unas 30,000 personas y entre sus actividades económicas sobresalen la pesca y el turismo, teniendo una variada riqueza de flora y fauna, además que en sus riberas se desarrolla una pujante expansión inmobiliaria.

Entre los asistentes a la coferencia de prensa, estaban dueños de negociosde la zona.

Pescadores, ambientalistas y habitantes aglutinados en la organización “Salvemos Omoa”, han reiterado su oposición a la denominada Terminal Marítima Portuaria de Buques, Cruceros Mercantes y Cabotaje, que se proyecta construir en el kilómetro 15, en el sector de Motriques, cerca de la desembocadura del río Omoa.

Declarada de interés nacional mediante el decreto PCM 039-2020, la iniciativa fue ratificada por el Congreso Nacional con el decreto 170-2020, en enero de 2021, contemplando una inversión privada de unos 120 millones de dólares, más de 2,800 millones de lempiras.

El proyecto es una concesión por 25 años a cargo del consorcio formado por Servicios Consolidados de Honduras e Inversiones Estratégicas Portuarias (Investport), bajo un contrato con la Empresa Nacional Portuaria (ENP).

DAÑOS ADVERTIDOS

El movimiento “Salvemos Omoa” advierte que el pilotaje y dragado destruirá un área clave de alimentación y reproducción para manatíes, delfines y tortugas marinas.

La entidad ecologista alerta que en el fondo marino de la bahía existen fuentes termales submarinas únicas en el Caribe centroamericano que sostienen la cadena alimenticia local y podrían quedar sepultadas.

Además, señala que el proyecto no posee estudios de impacto ambiental y que el área de Motriques es una zona residencial y turística y no puede pasar a ser de vocación industrial, como sería en caso de albergar un muelle.

ESTUDIO DE EXPERTOS

Para reforzar sus posiciones, “Salvemos Omoa” invitó a un grupo de ambientalistas de la organización mexicana Sélvame MX, entre especialistas en desarrollo sostenible y biólogos, quienes ejecutan un estudio medioambiental en la región y ya expusieron una parte de los hallazgos.

Con sede en Ciudad de México, el objetivo de la entidad es la promoción de la conservación de los ecosistemas, la biodiversidad y el agua mediante la ciencia y la participación ciudadana.

Sélvame MX ha desarrollado una intensa labor en contra de la deforestación, el impacto ambiental y los daños al acuífero de la península de Yucatán, causados por el Tren Maya, así como la construcción del Cuarto Muelle de Cruzeros, en la isla de Cozumel, Quintana Roo.  

En uno de los locales frente a la cautivadora bahía de Omoa, en conferencia de prensa, comparecieron por Sélvame MX, la especialista en desarrollo sostenible, Gemma Santana Medina; el director Guillermo D’Christy y los biólogos Roberto Rojo y José “Pepe” Urbina.

Los especialistas presentaron un diagnóstico preliminar que califica a la Bahía de Omoa como un refugio de alta biodiversidad y endemismo único en el mundo.

Al respecto, advirtieron que este ecosistema se encuentra en un declive acelerado debido a diferentes presiones, una situación que se agravaría de forma irreversible con la construcción de la proyectada terminal marítima.

Los expertos, quienes realizaron inmersiones submarinas y expediciones nocturnas en la selva de Motriques, señalaron que el Caribe comparte una sola dinámica ecológica que ignora las fronteras políticas.

Por ello, exigieron frenar el avance de megaproyectos que amenazan con repetir los esquemas de destrucción ambiental documentados en Quintana Roo, México.

«OCÉANOS SON VIDA:

De entrada, surgió el vehemente llamado de la experta Gemma Santana, quien enfatizó la urgencia de cambiar la perspectiva con la que se evalúan estos proyectos costeros. Exigió que las leyes e iniciativas de conservación otorguen a los arrecifes y pastos marinos el mismo nivel de protección que se le da a los bosques terrestres.

«Los océanos nos dan el 50 por ciento del oxígeno que respiramos, pero se nos olvida todo eso y los descuidamos. Estamos aquí para colaborar como vecinos del océano en la región del Caribe y cuidar esto para las presentes y futuras generaciones», manifestó Santana, apelando a la responsabilidad compartida de los países de la cuenca caribeña.

Santana Medina recomendó que se debe utilizar el diálogo en vez del choque y construir propuestas para una declaratoria de zona de protección de recursos naturales en la región.

HALLAZGOS DE BIODIVERSIDAD

El biólogo y espeleólogo Roberto Rojo, director de la Iniciativa de Reserva de Xaman Há en México, detalló que la revisión bibliográfica y las jornadas de campo evidencian una riqueza natural subestimada por los promotores del muelle.

Mediante una metodología de ciencia ciudadana, el equipo registró más de 150 observaciones de biodiversidad (unas 120 especies distintas) en apenas dos horas y media de exploración nocturna en la selva.

Además, en una sola hora de buceo efectivo frente a la costa identificaron más de 25 especies de invertebrados, plantas y peces.

El inventario consolidado para la zona de Omoa destaca más de 171 especies de aves registradas -incluso la emblemática lora cabeza amarilla- y más de 450 especies de flora terrestre.

Como parte de fauna endémica y en peligro se reportaron 105 especies de reptiles en el área y periferias, junto a la presencia de la rana de la Sierra de Omoa, una especie amenazada.

Asimismo, se destacó el reciente descubrimiento científico de una especie de musaraña nativa, que confirma que la zona aún resguarda mamíferos desconocidos para la ciencia.

Igualmente, los arrecifes locales albergan especies de corales duros que sirven de refugio y zona de crianza para al menos 58 especies de peces asociados, además de ser el hábitat de delfines y el sitio de arribo de cuatro especies de tortugas marinas.

«Los pastos marinos y zacatonales de Omoa funcionan con dinámicas fascinantes; son plantas con flores que en la noche son polinizadas por pequeños crustáceos que van de flor en flor ante la ausencia de abejas. Habitamos un solo sistema; si estas especies endémicas desaparecen aquí, se rompen cadenas alimenticias que finalmente nos impactarán a nosotros», alertó Rojo.

RESPONDE CONSORCIO

De entrada, el consorcio a cargo del proyecto responde que mediante la construcción de la terminal portuaria se generarán más de 2,000 empleos directos e indirectos en su primera fase para transformar a Omoa en una ciudad puerto.

La bióloga Rosely Vallecillo informó que actualmente el consorcio realiza el estudio de impacto ambiental para la construcción de la Terminal Marítima Portuaria de Buques, Cruceros Mercantes y Cabotaje, en una propiedad privada de la zona de Motriques, Omoa, por lo que no interferirá con las actividades de la playa municipal ni afectará los negocios turísticos locales.

A nivel ambiental, Vallecillo enfatizó las ventajas geográficas de la bahía de Omoa, cuyas magníficas profundidades de hasta 300 metros eximen por completo la necesidad de realizar dragados.

Al descartarse el dragado -considerado uno de los impactos más severos en la construcción de puertos-, las repercusiones sobre el ecosistema marino serán mínimas. Asimismo, la especialista detalló que los parches de arrecifes de coral más cercanos se sitúan a unas seis millas del emplazamiento, quedando fuera de la zona de afectación directa.

La bióloga Rosely Vallecillo i

ESTUDIO DE IMPACTO

A lo anterior, agregó que el proyecto no está evadiendo ninguna de sus responsabilidades ambientales. “Más bien está trabajando responsablemente empezando por el estudio de impacto ambiental que permita determinar esas medidas de mitigación para reducir el impacto en la construcción como en la operación”.

El estudio de impacto ambiental será presentado a la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna). “De hecho ya arrancamos, estamos en el proceso de recolección de información de campo. Luego se procede a procesar esta información para poder determinar los impactos de todo tipo, las medidas de mitigación, medidas de compensación y todo lo que el proceso requiere de licenciamiento”, explicó.

Luego viene la fase de socialización que reúne a todas las entidades encargadas de evaluar el impacto ambiental de todo tipo de proyectos.

“Se convocará a las diferentes instituciones gubernamentales que analizarán el estudio, si requieren de más información se les va a proporcionar y al final se determinará la viabilidad ambiental del proyecto dentro de todo este esquema de medidas de mitigación y que va contemplar este estudio de impacto ambiental”.  

Para contrarrestar el impacto inevitable de la obra, el consorcio ejecutará un estricto plan de mitigación en la propiedad que incluye una planta de tratamiento de aguas residuales privada, garantizando que no se realizarán descargas al mar durante la construcción ni en la fase operativa.

Igualmente, la preservación de zonas de bosque dentro del predio y un plan de reforestación costera que contempla la siembra de diez árboles por cada uno que sea talado, como también se proyecta un área privada exclusiva para el control de desechos sólidos y materiales de construcción.

Vallecillo instó a todos los sectores organizados de Omoa, a trabajar mancomunadamente en el desarrollo de la infraestructura necesaria para recibir cruceros con turistas, porque el municipio no tiene todos los requisitos que solicitan los cruceristas, como suficientes hoteles y hasta hospitales, entre otros.


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