Nicaragua busca reducir dependencia energética de EE. UU. con oferta de Irán


El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo presentó como una oportunidad estratégica el ofrecimiento de Irán para suministrar petróleo y gas a Nicaragua, en un intento por disminuir la fuerte dependencia energética que mantiene con Estados Unidos. Sin embargo, especialistas consideran que la propuesta tiene un fuerte componente político y escasas posibilidades de concretarse.

La iniciativa tomó fuerza luego de la visita de una delegación nicaragüense a Teherán, donde sostuvo reuniones con autoridades iraníes, entre ellas el ministro de Petróleo, Mohsen Paknejad, quien expresó la disposición de su país para abastecer de hidrocarburos a Nicaragua. No obstante, el propio funcionario reconoció que la gran distancia entre ambos países elevaría significativamente los costos de transporte.

Analistas consultados por **Expediente Público** sostienen que el acercamiento responde principalmente a intereses geopolíticos. Iván Briscoe, investigador de International Crisis Group, afirmó que la relación entre Managua y Teherán se sustenta en afinidades políticas e históricas, más que en una estrategia energética viable. Por su parte, el economista y exdiputado Enrique Sáenz recordó que acuerdos similares anunciados en años anteriores nunca llegaron a ejecutarse y calificó las nuevas promesas como iniciativas de carácter político.

Las cifras comerciales respaldan ese escepticismo. De acuerdo con datos de la base UN Comtrade, el intercambio entre Nicaragua e Irán fue inferior a los 250 mil dólares durante 2024, mientras que en 2023 fue aún menor. Además, el Banco Central de Nicaragua ni siquiera incluye a Irán entre sus principales socios comerciales debido al reducido volumen de operaciones.

En contraste, Estados Unidos continúa siendo el principal proveedor de combustibles para Nicaragua. En 2025, alrededor del 66 % del petróleo, combustibles y lubricantes importados por el país provinieron del mercado estadounidense, y durante los primeros cuatro meses de 2026 esa participación aumentó hasta el 67 %, evidenciando la fuerte dependencia energética de Managua respecto a Washington.

Los expertos también advierten que un eventual acuerdo petrolero con Irán podría generar nuevas tensiones con Estados Unidos, debido a las sanciones internacionales que pesan sobre el sector energético iraní. A su juicio, la visita de la delegación nicaragüense respondió principalmente a objetivos diplomáticos y políticos, más que al inicio de un nuevo esquema de abastecimiento de hidrocarburos.

Fuente: Investigación basada en un reportaje de Expediente Público.


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