Keiko Fujimori llama a la reconciliación nacional tras ser acreditada como presidenta


La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, hizo este miércoles un llamado a la reconciliación entre las distintas fuerzas políticas del país, al recibir oficialmente sus credenciales como próxima mandataria, en un contexto marcado por una década de crisis institucional e inestabilidad política.

Durante la ceremonia realizada en el Teatro Nacional de Lima, Fujimori afirmó que su administración buscará construir consensos para superar la polarización que ha caracterizado la política peruana en los últimos años.

«Pensar distinto no nos separa. La reconciliación nacional no significa olvidar nuestras diferencias; significa aprender a construir sobre aquello que nos une», expresó la líder de Fuerza Popular ante autoridades e invitados.

Asimismo, sostuvo que ningún gobierno podrá sacar adelante al país si continúa profundizando las divisiones políticas y sociales, por lo que invitó a los partidos, instituciones del Estado, gremios y sectores académicos a trabajar de manera conjunta.

Asumirá el poder el 28 de julio

Keiko Fujimori, de 51 años, obtuvo la victoria en la segunda vuelta electoral tras imponerse por un estrecho margen al candidato de izquierda Roberto Sánchez. Su toma de posesión está prevista para el próximo 28 de julio.

Su llegada al Palacio de Gobierno representa el retorno del fujimorismo al poder 26 años después de la caída del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), una figura que continúa generando opiniones divididas dentro de la sociedad peruana.

Gobernabilidad y seguridad, los principales desafíos

Uno de los principales retos de la nueva mandataria será lograr acuerdos con el Congreso, donde su partido no cuenta con mayoría suficiente para aprobar sus iniciativas sin negociar con otras bancadas.

Analistas consideran que garantizar la gobernabilidad será una de las tareas más complejas de su administración, junto con el cumplimiento de sus promesas para combatir la creciente inseguridad ciudadana.

Durante la campaña, Fujimori prometió aplicar una política de «mano dura» contra el crimen organizado, en momentos en que Perú enfrenta uno de los períodos más críticos en materia de seguridad de las últimas décadas.

Las cifras oficiales reflejan el deterioro de la situación: entre 2018 y 2025 las denuncias por extorsión aumentaron de forma acelerada, superando las 26,500 denuncias anuales.

Expectativas divididas

El triunfo de Keiko Fujimori ha generado reacciones encontradas entre la población. Mientras algunos ciudadanos mantienen reservas sobre la capacidad de su gobierno para reducir la delincuencia y mejorar los servicios públicos, otros confían en que su administración logre recuperar la estabilidad política y económica del país.

La presidenta electa iniciará su mandato con el desafío de responder a esas expectativas y de conducir un país que, desde 2016, ha tenido ocho presidentes diferentes como consecuencia de destituciones, renuncias y sucesivas crisis políticas.


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