Congreso retoma plan para llevar la lectura de la Biblia a las escuelas de Honduras
La lectura de la Biblia en las escuelas hondureñas vuelve a la agenda del Congreso Nacional. El presidente del Legislativo, Tomás Zambrano, presentó una iniciativa orientada a que la Secretaría de Educación diseñe e implemente un Plan Nacional de Lectura de la Biblia y Valores dirigido a niños y jóvenes.
La iniciativa fue remitida para su análisis legislativo y plantea utilizar la lectura bíblica y la enseñanza de valores como herramientas complementarias en la formación de los estudiantes.
El planteamiento no aparece por primera vez este septiembre. En febrero, el Congreso aprobó una moción presentada por Zambrano para conformar una comisión con diputados, representantes de Educación y sectores religiosos con el propósito de trabajar en un plan nacional de lectura de la Biblia. Documentos oficiales del Legislativo registran esa moción como aprobada el 4 de febrero de 2026.
DE UNA MOCIÓN A UNA PROPUESTA EDUCATIVA
La discusión inicial era más amplia que la lectura voluntaria de algunos pasajes.
El documento legislativo de febrero planteaba analizar, diseñar y consensuar el plan con representantes de diferentes bancadas, la Secretaría de Educación y sectores religiosos. Entre los planteamientos incluidos figuraba incluso implementar una asignatura relacionada con la lectura de la Biblia.
Posteriormente, una comisión encabezada por el diputado Arnold Burgos comenzó a analizar la propuesta con participación de Educación, sociedad civil y representantes de iglesias. En ese momento se informó que también serían examinadas sus implicaciones frente al marco constitucional hondureño.
La nueva iniciativa busca ahora avanzar hacia un mecanismo que permita a Educación definir cómo se desarrollaría el programa dentro de los centros educativos.
EL PUNTO PENDIENTE: ¿CÓMO SE APLICARÍA?
Más allá del propósito declarado de fortalecer valores, una de las preguntas centrales es cómo funcionaría el plan en las aulas.
Todavía deberán definirse aspectos como los contenidos que serían utilizados, edades y grados en que se aplicaría, duración de las actividades, participación de los docentes y tratamiento de estudiantes pertenecientes a otras religiones o que no profesen ninguna.
Ese punto ya había provocado posiciones diferentes durante la discusión de febrero. Organizaciones religiosas respaldaron la iniciativa argumentando que podía contribuir a la formación moral y a una cultura de paz. Padres de familia y sectores educativos, en cambio, plantearon interrogantes sobre la obligatoriedad y pidieron participación en la definición del programa.
VALORES Y EDUCACIÓN LAICA, PARTE DEL DEBATE
La discusión también tiene una dimensión constitucional.
El artículo 151 de la Constitución hondureña establece que la educación nacional será laica, mientras el artículo 77 garantiza el libre ejercicio de todas las religiones y cultos dentro del marco legal.
Por ello, el desafío legislativo no será únicamente determinar si la Biblia puede utilizarse como herramienta para enseñar valores, sino bajo qué condiciones podría incorporarse al sistema público sin convertir la formación educativa en la imposición de una determinada creencia religiosa.
Durante la discusión anterior, los promotores sostuvieron que el objetivo era formativo y no de adoctrinamiento. Representantes de padres de familia señalaron, por su parte, que cualquier decisión relacionada con las aulas debía considerar la diversidad de creencias y ser consensuada con las familias.
TODAVÍA NO ESTÁ APROBADO EL PLAN
La presentación de la iniciativa no significa que la lectura de la Biblia comenzará inmediatamente en las escuelas.
El proyecto deberá continuar su trámite legislativo y definir los mecanismos concretos para su eventual implementación. Entre los aspectos que habrá que observar están el dictamen correspondiente, las modificaciones que puedan surgir durante su análisis y las reglas que finalmente se propongan para los centros educativos.
La discusión permitirá responder la cuestión central que todavía permanece abierta: si el programa será obligatorio o voluntario y cómo se compatibilizará la formación en valores propuesta por sus impulsores con el carácter laico de la educación y la libertad religiosa reconocidos en Honduras.
