Extorsionadores utilizan imágenes temporales de WhatsApp para intimidar


Una fotografía inesperada enviada por un número desconocido puede convertirse en el inicio de un intento de extorsión. La advertencia surge ante reportes de mensajes que utilizan la función de visualización única de WhatsApp para atraer la atención de potenciales víctimas.

El procedimiento comienza con el envío de una imagen temporal. Una vez abierta, el remitente puede intentar continuar la conversación con mensajes intimidatorios y exigencias económicas.

La fotografía funciona así como un gancho para iniciar el engaño. No debe asumirse, sin evidencia técnica adicional, que simplemente abrir una imagen permite al delincuente acceder automáticamente al teléfono, las cuentas bancarias, fotografías o contactos de la víctima.

EL MIEDO ES PARTE CENTRAL DEL ENGAÑO

Después de conseguir que el usuario interactúe, los responsables pueden enviar amenazas contra la persona o sus familiares y exigir un pago inmediato.

La urgencia es fundamental en este tipo de extorsión: el objetivo es conseguir que la víctima actúe bajo presión antes de verificar si las amenazas tienen sustento.

También pueden utilizar material sugestivo o comprometedor como pretexto para intimidar. Recibir o visualizar ese contenido, sin embargo, no demuestra por sí mismo que el delincuente posea información privada de la persona.

QUÉ HACER SI RECIBE UNO DE ESTOS MENSAJES

La principal medida es no continuar la conversación ni realizar transferencias de dinero. Si existen amenazas, conviene conservar capturas de los mensajes, número telefónico, fechas, solicitudes de pago y cualquier otra información que pueda servir como evidencia.

Posteriormente, el contacto puede bloquearse y reportarse desde WhatsApp. La plataforma dispone de herramientas específicas para bloquear y denunciar cuentas sospechosas. Centro de ayuda de WhatsApp

Si ya abrió la fotografía, mantener la calma resulta especialmente importante: haber visualizado el archivo no significa automáticamente que el teléfono haya sido intervenido. El riesgo descrito en este esquema está principalmente en el chantaje posterior y en conseguir que la víctima responda o entregue dinero.

Cuando existan amenazas o exigencias económicas, el caso también debe ponerse en conocimiento de las autoridades para que pueda investigarse.


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