Sequía deja pérdidas totales de cultivos y agrava crisis alimentaria en El Paraíso
La intensa sequía provocada por el fenómeno de El Niño mantiene en emergencia a los municipios de San Antonio de Flores y Soledad, en el departamento de El Paraíso, donde la falta de lluvias ha destruido cultivos, reducido las fuentes de agua y agravado la inseguridad alimentaria de miles de familias.
Las autoridades municipales advirtieron que la situación afecta tanto a productores agrícolas como a ganaderos, quienes enfrentan pérdidas millonarias y dificultades para garantizar el sustento de sus comunidades.
Cultivos perdidos y muerte de ganado
El alcalde de San Antonio de Flores, Pedro Cáceres, informó que el municipio perdió el 100 % de las cosechas de maíz y frijol, además de registrar la muerte de entre 100 y 120 reses por la escasez de agua y alimento.
El edil calificó el panorama como una «pandemia de hambre» y estimó que alrededor de 2,000 personas atraviesan una situación crítica, al señalar que incluso hay niños que asisten a clases sin haber ingerido alimentos.
Por su parte, el alcalde de Soledad, Wilmer Ávila, explicó que los agricultores perdieron dos ciclos de siembra tras invertir nuevamente luego de lluvias aisladas que no lograron sostener los cultivos.
Según el funcionario, entre 4,000 y 5,000 habitantes del municipio podrían encontrarse en situación de crisis o riesgo alimentario.
Copeco mantiene alerta amarilla
La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) mantiene alerta amarilla en 75 municipios del Corredor Seco, entre ellos San Antonio de Flores y Soledad, mientras otros 49 permanecen en alerta verde y 113 continúan bajo vigilancia.
El subsecretario de Copeco, Nelson Márquez, indicó que unas 126,000 familias resultan afectadas por la sequía en los municipios bajo alerta, de las cuales 38 localidades fueron identificadas como prioritarias debido al alto riesgo en materia de seguridad alimentaria.
El funcionario recordó que la institución recomendó a los productores no sembrar durante la cosecha de primera debido a los pronósticos de El Niño, aunque muchos agricultores decidieron hacerlo por necesidad o esperanza de lluvias, agotando sus reservas de semilla.
