El prestigio de una universidad de EEUU, manchado por la violación grupal


Por: Alberto García Marrder 

Lo que pasó en la prestigiosa universidad de Cornell fue hace dos años, pero hasta ahora se saben los detalles. La universidad, la policía local y el fiscal de la comunidad trataron de ocultarlo entonces. 

Lo que no se ha podido ocultar: siete miembros de la “Fraternidad Chi Phi” de Cornell, ahora suspendida, violaron por turnos a una universitaria de 20 años y solo conocida coma “Jane Doe” y hasta invitaron a  otros “brothers” (“hermanos”) a unirse al festín. Ella estaba totalmente borracha de alcohol e intoxicada por una droga, la “ketamina”, que circula mucho por los “campus” universitarios de Estados Unidos. 

Ahora es necesario preguntarse: ¿que hacia esta ingenua universitaria, a las once de la noche, desnuda y borracha en una habitación de esa Fraternidad? 

Sumisión absoluta se me viene a la cabeza, teniendo es cuenta los reglamentos machistas de estos clubs sociales y la supremacía viril ante “las inferiores mujeres”). 

Antes de comenzar la espantosa violación grupal, un supuesto amigo de la agredida, un tal, Mattew Ingalls le preguntó si le parecía bien un trio, con otro amigo también, un tal Jonathan Newells. 

En ningún momento hubo un consentimiento por de ella y era imposible, de todas mameras, responder por su estado de embriaguez. 

Tanto  Ingalls como Newells fueron expulsados de la universidad, tres suspendidos por tres semestres y otros tres obligados a escribir ensayos de lo ocurrido. 

Los siete, asesorados por abogados, han alegado que hubo un mutuo consentimiento. Pero en la demanda presentada por “Jane Doe” contra la universidad y la Fraternidad reafirma que fue violada en un cien por ciento. Y que siente miedo salir a la calle porque pueden pensar que soy “una zorra o prostituta”. 

“Jane Doe” fue contagiada por uno de los violadores de una enfermedad vaginal de transmisión sexual y está siendo tratada con antibióticos. 

Newells esta acusado también de haber enviado un mensaje por la red social Snapchat, donde se invita a otros miembros de la Fraternidad a participar en un “Free Pussy” (“Coño gratis) y da la dirección de la habitación, ya que el hospedaje esta incluido en la membresía.  

Michael Kottlifor, presidente de Cornell, dijo que se van a suspender todas las fiestas que quedan en este año escolar y a reforzar las medidas de seguridad para evitar que vuelva a ocurrir una violación. 

Pero, hasta el momento, no se ha enjuiciado a ninguno de los siete violadores y ha quedado evidente el gran fallo de la universidad, la policía local y el fiscal de Ithaca, población de Nueva York. 

La gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochull, dijo en una reciente conferencia de prensa, estar “profundamente dolorida” por lo pasado en Cornell y anuncio que ha nombrado a Letitia James como fiscal General para investigar lo ocurrido en esa universidad. 

Inmediatamente, desde la  Casa Blanca, el presidente Donald Trump, calificó a la nombrada fiscal como ”una corrupta” y dijo sentirse dolorido por los que serán investigados ahora. 

Las desavenencias entre Trump y James (de raza negra) vienen desde su primer mandato presidencial y varios juicios por medio. 

Las Casas de Fraternidad están presente en casi todas las universidades de Estados Unidos y bajo la cultura griega, están orientadas a superar la capacidad profesional de sus socios. 

Casi todos los presidentes, tanto de la nación como las de un banco, han pasado por esa cultura supremacista y sobre todo de la raza blanca. 


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