Hasta $275 millones recibiría Honduras por histórica venta de bonos de carbono
** Inicialmente se recibirán 12 millones de dólares, es decir unos 312 millones de lempiras
** Bosques, como La Tigra y otros, son incomparables bancos de biodiversidad
** CPH y PNUD comparten extraordinarios conocimientos ambientales con comunicadores sociales
** Se hacen esfuerzos por conservar los arrecifes coralinos del Caribe hondureño
** Pech cosechan bálsamo de liquidámbar para exportar a países de Europa
Por: Luis Alonso Grádiz M.
Tegucigalpa.- Majestuososquetzales coexisten con otras especies y animan la fiesta de colores en La Tigra, uno de los bosques que contribuye a que Honduras pueda recibir millones de dólares por la venta de bonos de carbono.
A unos 25 kilómetros al noreste de Tegucigalpa, el primer parque nacional La Tigra, es un encantador bosque nublado que tiene una superficie de 24,040 hectáreas, de las cuales 7,571 corresponden al área núcleo y 16,469 conforman la zona de amortiguamiento.

Enclavado entre los municipios del Distrito Central, Valle de Ángeles, Santa Lucía y Cantarranas (Francisco Morazán), la administración y protección de este esplendoroso ecosistema está a cargo de la Fundación Amigos de La Tigra (Amitigra), una organización sin fines de lucro y que amerita de todo el apoyo necesario.
La Tigra produce más del 30 por ciento del agua que se consume en la capital hondureña y es el hábitat de diversas especies de flora (algunas con propiedades medicinales), y de fauna, incluyendo los encantadores quetzales.
Familias de 92 aldeas hacen uso sostenible de su recurso hídrico y de la tierra para la agricultura en la zona de amortiguamiento y obtienen ingresos de los ecoturistas que arriban por accesos a los centros de visitantes de Jutiapa y El Rosario, caserío del antiguo centro minero de San Juancito.
SERVICIOS ECOSISTÉMICOS

Son varios los servicios ecosistémicos que prodiga La Tigra, como uno de los bosques hondureños que han proyectado a Honduras para recibir 12 millones de dólares (unos 312 millones de lempiras) por una venta inicial de bonos de carbono.
Las bondades de La Tigra y otros ecosistemas fueron repasadas en el conversatorio “Biodiversidad en titulares, las metas que marcarán el futuro ambiental de Honduras al 2030”, auspiciado por el Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El presidente del CPH, Juan Carlos Sierra, acompañado por los directivos Carlos Landa y Angelica Sánchez, ofreció la bienvenida a los periodistas participantes y los expertos del PNUD, Pablo Rodríguez y Francisco Aceituno, y la dilecta periodista Alejandra Rodríguez, analista de prensa del organismo.

También, participó como expositora Aydeé Pérez, por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), con el tema “Género y biodiversidad”.
Durante la primera parte “Marco Legal e Institucional sobre biodiversidad y compromisos”, a cargo de Rodríguez, con el apoyo de Aceituno, se reseñaron algunos de los logros y riesgos en materia ambiental del país, sobre todo el beneficio que aportan los bosques.
Por ejemplo, el bosque nublado de La Tigra produce agua, captura carbono de la atmósfera, alberga plantas frutales y medicinales y es hábitat de 31 especies de mamíferos (como venados cola blanca y felinos), anfibios y más de 200 de aves, entre ellas los maravillosos quetzales.
Cubiertos de plumas rojas y el resto del cuerpo con plumaje verde, reflejos dorados y violáceos, los quetzales (Pharomachrus mocinno), miden entre 36 y 40 centímetros hasta la cola.

Para las civilizaciones maya y azteca eran aves sagradas, cuyo plumaje se usaba para ornamentar la indumentaria de los reyes.
Habita selvas tropicales, desde el sureste de México hasta el oeste de Panamá, encontrándose en Honduras, en áreas de Copán, Ocotepeque, Yoro, Lempira, Intibucá, Santa Bárbara, Cortés, El Paraíso, Olancho, Atlántida, Comayagua, Colón, La Paz y Francisco Morazán.
RETOS AMBIENTALES
Como parte de los retos ambientales, periodistas refirieron algunos casos puntuales, incluso la polémica que se ha suscitado por la grabación del reality show español Supervivientes, en Cayos Cochinos, Caribe hondureño, donde grupos autóctonos señalan la restricción a las zonas de pesca artesanal y el posible impacto ambiental en época de desove de la tortuga carey.
Productores del programa afirman tener los permisos respectivos, en tanto otros grupos de habitantes y trabajadores garífunas se han manifestado a favor de la permanencia del reality por el sustento económico.
Entre las amenazas a los ecosistemas también figuran el uso de plaguicidas que afectan a las abejas y rompen la polinización de las plantas, así como la contaminación de las aguas por la minería, igual que ocurrió en la zona del Valle de Siria, Francisco Morazán.
Un ejemplo de negligencia en el otorgamiento de licencias ambientales fue el proyecto habitacional Ciudad del Ángel, en Comayagüela, salida al norte del país, donde en 2013 se derrumbaron viviendas por una falla geológica e inestabilidad del terreno que había sido advertida por estudios de los años 90.
ARRECIFES Y LIQUIDÁMBAR

Igual, se ilustró que en áreas de Olancho y Yoro, indígenas pech cosechan bálsamo de árboles de liquidámbar (Liquidambar styraciflua) para la exportación, además que en el Caribe se lucha contra la invasión del pez león, mientras la talentosa periodista Massiel Gómez, abogaba por políticas para proteger ecosistemas urbanos.
Se refirió la aparición de cangrejos entre un florido jardín de una residencial adyacente a un tramo del anillo periférico capitalino, en cuyas cercanías corre una quebrada, al tiempo de informarse que más allá de las políticas globales, organizaciones como ONU-Hábitat impulsan la integración ecológica con las ciudades.
Una investigación señala que algunas iniciativas para la protección y restauración de ecosistemas urbanos conjugan la planificación verde con las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), para mejorar la biodiversidad y la calidad de vida en las áreas urbanas.
Algunas de las SbN son: techos y muros verdes, jardines de lluvia y biofiltración, corredores ecológicos (cinturones verdes periféricos), protección de cuencas hidrográficas, transformación de espacios públicos, reforestación urbana y la educación ambiental.
PEZ LEÓN
Entre otras amenazas a la salud de los arrecifes coralinos se señala el alegado proyecto de construcción de un muelle en la bahía de Omoa, Cortés, y la invasión del pez león (Pterois spp.), originario del Indo-Pacífico, que se escapó de acuarios en la Florida, Estados Unidos, provocando un grave desequilibrio ecológico.

La especie, que posee aletas radiadas y espinas venenosas y no tiene depredadores naturales en el Atlántico, consume peces nativos y compite con especies endémicas por recursos alimenticios, de forma que altera la estructura de biodiversidad en los arrecifes.
Los arrecifes del Caribe son parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), el segundo más grande del mundo después de la barrera de Australia y se extiende más de 1,000 kilómetros desde Cabo Catoche, Quintana Roo (México), Belice, Guatemala, hasta las Islas de la Bahía y Cayos Cochinos, Honduras.
La organización de medios ecologistas independientes Mongabay, informa que buzos dan una respuesta comunitaria de caza controlada del pez león con el uso de arpones artesanales, competencias deportivas y su incorporación en menús de restaurantes de Islas de la Bahía, para frenar su reproducción.
EXPERIENCIA EXTRAORDINARIA
De otro lado, una experiencia extraordinaria de coexistencia con el bosque es el caso de unas 400 familias pech de San Esteban y Dulce Nombre de Culmí, Olancho, y comunidades de Yoro, que se dedican a la labor de extraer el bálsamo de los árboles de liquidámbar para exportarlo a Europa, sobre todo Francia, Alemania y España.

Historiadores refieren que el conquistador español Hernán Cortés y el emperador azteca Moctezuma, fumaron tabaco mezclado con liquidámbar, allá por 1517. Hace décadas empresas de la industria de fragancias importan el bálsamo para usarlo por su olor característico en perfumes y cosméticos y como aromatizante del tabaco.
El portal del Sistema de la Integración centroamericana (Sica), destaca que actualmente Honduras es el único país productor comercial de bálsamo de liquidámbar a nivel mundial
Además de los pech, en las últimas décadas se ha registrado la incorporación de productores mestizos y se estima una producción anual de 40 toneladas. De este modo, los extractores ayudan a conservar los bosques mixtos de las montañas de Agalta, El Carbón, Botadero y la sierra del río Tinto.
COBERTURA FORESTAL Y COMPROMISOS
Según datos del Instituto de Conservación Forestal (ICF), en coordinación con la Agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Honduras posee una cobertura forestal del 51.6 por ciento de su territorio.
El último Mapa Nacional de Cobertura Forestal y Uso de la Tierra fue elaborado con imágenes satelitales de radar y ópticas de Sentinel-1 y Sentinel-2, parte de misiones espaciales de observación de la Tierra por el Programa Copernicus de la Unión Europea (UE) y la Agencia Espacial Europea (ESA).
El territorio boscoso se divide entre bosque latifoliado (hoja ancha, como La Tigra), de coníferas (pino) y de mangle en las zonas costeras, estos últimos acogidos al tratado Ramsar, creado en 1971, para la protección y el uso racional de los humedales en todo el planeta.

Mediante decreto 104-93, de 1993, se aprobó la Ley General del Ambiente, reconociendo que la protección, conservación, restauración y manejo sostenible del medio ambiente y los recursos naturales es una cuestión de utilidad pública.
La normativa creó la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), como la instancia responsable de cumplir y hacer cumplir la legislación ambiental, así como formular y coordinar las políticas nacionales sobre el ambiente.
En la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992, el país suscribió la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), bajo la cual se ratificaría el Acuerdo de París, en 2015, que básicamente propone lograr un equilibrio entre las emisiones de gases de efecto invernadero y su absorción en la segunda mitad del siglo XXI.
Para 1995, mediante el decreto 30-95, Honduras ratificó el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), el tratado internacional jurídicamente vinculante adoptado en la Cumbre de Río 1992 y que está en vigor desde diciembre de 1993, para proteger la biodiversidad en la Tierra.
BONOS DE CARBONO
Los técnicos del PNUD explicaron que la contribución de los ecosistemas de Honduras, como La Tigra, al mercado de bonos de carbono, por lo general llamado como la «venta de oxígeno», se basa en la inmensa capacidad de los bosques para capturar y almacenar dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera.

Los bonos de carbono surgieron oficialmente el 12 de diciembre de 1997, gracias a la adopción del Protocolo de Kioto en Japón, como un mecanismo económico internacional para reducir los gases de efecto invernadero.
De esta manera, se crearon los procedimientos de mercado, incluso el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), al tiempo de definirse que un bono equivale a una tonelada de dióxido de carbono reducida o capturada y su inicio fue en 2005 como el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea.
En el caso de Honduras, tras la aprobación en 2023 de la Ley Especial de Transacciones de Carbono Forestal, el país alcanzó un hito a finales de 2025, al suscribir en el gobierno de la entonces presidenta Xiomara Castro un acuerdo comercial respaldado por las Naciones Unidas, en la Cumbre del Cambio Climático (COP30), celebrada del 10 al 21 de noviembre de 2025, en la ciudad de Belém, corazón de la Amazonía de Brasil.
Honduras pactó la transacción histórica con las multinacionales alemanas Deutsche Bank, Bayer y Siemens, habiendo gestionado un potencial de 11 millones de créditos de carbono disponibles.
HASTA $275 MILLONES
El primer desembolso programado para ejecutarse este 2026 asciende a 12 millones de dólares (unos 312 millones de lempiras) por la entrega inicial de 500,000 créditos a un valor estimado de 25 dólares cada uno.
Como resultado, hay hasta 275 millones de dólares (unos 6,875 millones de lempiras) en potencial total si se colocan por completo los 11 millones de créditos de carbono.
El país tiene el acompañamiento técnico del PNUD, en conjunto con la Serna, para hacer el cálculo del valor y volumen de los créditos de carbono, ya que no se basa solo en un precio comercial estándar, sino en un proceso técnico e institucional estructurado en tres pilares fundamentales.
Se trata del Programa Nacional de Huella de Carbono (PNHC-HND), que contempla una fórmula base (por ejemplo, tasas de deforestación evitada o hectáreas de bosque protegido), la clasificación como Créditos de «Alta Integridad» (ONU) y la metodología complementaria o el precio social del carbono.
La operación representa una histórica transacción del Estado hondureño para monetizar la conservación de sus bosques, captar recursos financieros internacionales y financiar programas ambientales a través del Fondo de Áreas Protegidas y Vida Silvestre, bajo criterios de la Serna y el ICF, según lo informado.
También con el apoyo técnico del PNUD se trabaja con el Fondo de Iniciativas Climáticas del gobierno de Alemania que contribuye con los recursos para poder definir la “arquitectura regulatoria del país” hacia tales transacciones.
Expertos señalan que la colocación de bonos de carbono le abre las puertas a Honduras para eventualmente negociar acuerdos de canje de deuda por naturaleza por cuanto si bien son instrumentos financieros distintos, ambos forman parte de una misma estrategia de finanzas sostenibles.

Se resume que los bonos de carbono sirven como una garantía institucional y técnica de que el país tiene la infraestructura necesaria para cumplir con los compromisos ambientales exigidos por los acreedores internacionales.
Y mientras los pech cosechan liquidámbar, cangrejos buscan hábitats urbanos, se protegen los arrecifes coralinos y los quetzales revolotean, alegres en la fresca penumbra del bosque nublado de La Tigra, refulgentes como esmeraldas vivas, los hondureños están llamados a conservar los ecosistemas para su bienestar y el futuro de esta bella y noble nación.
