Ocupamos una solución Arquímedes
Porque las necesidades de la mayoría pesan más que las de la minoría.

Por: Carmelo Rizzo
La ENEE lleva décadas convertida en el gran elefante arcaico del Estado: enorme, pesado y difícil de mover. Consume demasiados recursos para lo que logra convertir en buen servicio. Gobiernos anteriores intentaron financiarlo, subsidiarlo, reformarlo o hacerlo caminar. Ahora este gobierno ha decidido enfrentarlo de frente, y eso merece algo más útil que el aplauso o la crítica: nuestra Pregunta Incómoda. ¿Queremos salvar al elefante o construir el mejor sistema eléctrico posible para la mayoría?
Hace más de dos mil años, durante el sitio de Siracusa, Roma llevó enormes máquinas de guerra. Una era la sambuca: pesada, impresionante y hecha para vencer por fuerza. Del otro lado estaba Arquímedes. No respondió construyendo algo más grande. Observó, calculó y buscó el punto donde una fuerza menor podía producir un resultado mayor. La famosa garra atribuida a sus defensas seguía esa lógica. Arquímedes no preguntaba cuánto más había que empujar. Preguntaba dónde poner la palanca.
Dividir al elefante energético en generación, transmisión y distribución puede ordenar funciones, pero no garantiza eficiencia. Partir una ineficiencia no produce automáticamente tres eficiencias. Tampoco basta ponerlo a dieta: un elefante flaco puede seguir siendo torpe y tres elefantitos pueden terminar comiendo más que uno. La deuda tampoco desaparece al cambiar nombres y organigramas. Alguien tendrá que pagarla. Y si hacen falta veinte diapositivas para explicar quién la pagará, algo todavía no está claro.
Quizá hemos mirado demasiado al elefante y muy poco la carpa del circo donde vive. Allí están las reglas, la política, los contratos, los subsidios, la burocracia, los controles y los intereses acumulados durante años. El elefante no engordó solo. Cambiarlo sin hacer funcionar mejor la carpa puede ser como ponerle una peluca nueva al pelón: luce distinto, pero debajo sigue el mismo problema.
Los países vecinos son una referencia vital. La electricidad no cambia de física al cruzar una frontera. En toda Centroamérica alguien genera, transmite, distribuye, mide, factura y cobra. Sin embargo, cada país organiza esas tareas de manera distinta y obtiene resultados distintos. Entonces quizá el problema no sea solo el tamaño o la edad del elefante, sino el método que lo hizo ineficiente. La regla 80/20 puede ayudar a ordenar un negocio, pero no debería decidir un servicio esencial. Si lo atractivo queda para pocos y lo difícil para las instituciones, repartimos costos entre muchos y concentramos beneficios entre pocos.
Una solución Arquímedes no tiene que ser toda pública ni toda privada. Tiene que ser la combinación que funcione mejor y produzca resultados: Estado donde sea necesario, inversión privada donde aporte eficiencia, reglas claras, tecnología útil, protección para quien la necesita y controles que permitan saber si mejoramos. Las preguntas deben ser sencillas: ¿bajaron las pérdidas?, ¿mejoró el servicio?, ¿se cobra mejor?, ¿se usan mejor los recursos?, ¿quién paga la deuda? Y, sobre todo, ¿la mayoría recibe más valor?
El que ejecuta puede equivocarse. También es el único que puede corregir. Nuestra propuesta no es defender al viejo elefante ni impedir la reforma. Es levantar la lona, entender la carpa y encontrar el punto de apoyo correcto. La solución no consiste en hacerlo más pequeño ni simplemente partirlo. Consiste en construir un sistema eficiente, una carpa que funcione y resultados que pueda sentir la mayoría. Ocupamos una solución Arquímedes. Ubi maior, minor cessat. — Ante un interés mayor, el menor debe ceder. AMC
