No se dragará para muelle ni se lanzarán desechos a bahía de Omoa, afirma consorcio


*** «Salvemos Omoa» aclaró que el Centro de Estudios Marinos no convocó a conferencia con los biólogos mexicanos, como ellos afirmaban al inicio

** Expertos ecologistas de Sélvame MX demandan elaboración de estudios ambientales exhaustivos

** Desarrolladores señalan que al existir las profundidades necesarias, ni siquiera se va a tener el costo operativo que hay en Puerto Cortés

** Bióloga también sostiene que habrá mitigación estricta y llama a proteger los refugios del manatí costero

Por: Luis Alonso Grádiz M.

-Segunda parte-

Omoa, Cortés.- El proyecto de la construcción de un muelle de cruceros y carga en la zona de Motriques, en la bahía de Omoa, mantiene el debate entre ecologistas y el consorcio en torno al desarrollo integral del municipio costero.

Según el decreto del Congreso Nacional y el contrato de concesión entre la Empresa Nacional Portuaria (ENP) y los desarrolladores, Servicios Consolidados de Honduras e Inversiones Estratégicas Portuarias (Investport), el atracadero de cabotaje estará ubicado en el kilómetro 15, de la carretera hacia Corinto, frontera con Guatemala.

Igual que en la playa municipal y alrededores, en esa ruta se erigen desarrollos inmobiliarios, entre residencias, hoteles, condominios y restaurantes de playa que aportan a la economía local, como también lo hacen las actividades de pesca.  

Respecto a los posibles daños y aclaraciones medioambientales sobre el proyecto de construcción del muelle en la bahía de Omoa, el sábado 19 de septiembre pasado se reavivaron versiones a favor y en contra de la obra, a partir de una conferencia de prensa ofrecida por ambientalistas mexicanos.   

ÁREA NATURAL PROTEGIDA

Por la organización Sélvame MX, con sede en Ciudad de México, participaron la especialista en desarrollo sostenible, Gemma Santana; el director Guillermo D’Christy y los biólogos Roberto Rojo y José “Pepe” Urbina, invitados por el colectivo local “Salvemos Omoa”.

En su diagnóstico preliminar calificaron la bahía de Omoa como un refugio de alta biodiversidad y endemismo de algunas especies de fauna.

“Omoa, es parte de la región del Caribe y tanto México, Guatemala, como Belice y Honduras compartimos este Caribe regional y el segundo Sistema Arrecifal Mesoamericano más importante. Entonces hay un ecosistema desde la montaña de Omoa hasta la costa”, resaltó Santana, para precisar que “hemos estado buceando aquí en la bahía y vemos los pastos marinos que son los que alimentan a los manatíes”.

A su juicio, frente al megaproyecto, se deben elaborar los estudios correspondientes de medio ambiente, cumplirse la ley ambiental del país y la consulta de la comunidad, conforme al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), además que se declare la región como un área natural protegida.

Santana recomendó que “se debe empujar que esta zona, desde la montaña hasta la costa y los arrecifes, se vuelvan un área natural protegida, como nosotros estamos empujando allá en Quintana Roo (por el Tren Maya y obras secundarias), son tres millones de hectáreas de selva para proteger el acuífero, los ríos subterráneos y cenotes”.

“No se trata de ser radicales, sino es decir: okay, pero como es un área protegida, hay más restricciones para que hagas tu proyecto y hay que revisar que sí se hagan los estudios, que haya transparencia y que principalmente cuides de lo que me sostengo, porque aquí la mayoría se sostiene de la pesca y del turismo”, subrayó.

CONTAMINACIÓN Y «ESPEJISMO»

Por su parte, el consultor en temas de agua y espeleólogo, Guillermo D’Christy, confirmó que los ecosistemas de la bahía ya muestran una tendencia de desequilibrio y declive en la calidad del agua.

Este deterioro proviene principalmente de la contaminación histórica del río Motagua, pero también de factores locales críticos como la ausencia de un sistema de drenaje adecuado y la falta de plantas de tratamiento de aguas residuales en el municipio, señaló.

D’Christy advirtió que sumar un megaproyecto portuario a una zona frágil e hidrográficamente vulnerable es una decisión de alto riesgo. Basado en las consultas realizadas con las comunidades locales, el especialista recogió el descontento de la población hacia infraestructuras ya existentes.

Según la percepción de los habitantes, señaló que la planta de gas instalada previamente en la costa ya ocasionó daños ecológicos y paisajísticos de carácter irreversible.

La construcción de la terminal marítima amenaza con alterar drásticamente las corrientes costeras locales. Esto acelerará la erosión de las playas turísticas, incrementará la contaminación por hidrocarburos y sedimentos, y consolidará un modelo de desarrollo que contrasta negativamente con la vocación natural de Omoa, señaló.

Omoa requiere con urgencia estudios científicos locales exhaustivos antes de que las decisiones del presente repitan las crisis ambientales que hoy sufre el estado de Quintana Roo con el Tren Maya, resumieron.

NO SE DRAGARÁ

Ante las advertencias de los ambientalistas, la bióloga Rosely Vallecillo, quien participa en la elaboración del estudio de impacto ambiental por parte del consorcio, aclaró que los arrecifes de coral más cercanos son pequeños parches ubicados a unas seis millas del lugar donde se va a desarrollar el proyecto.

La actividad portuaria no implicará ninguna actividad de dragado, porque como el área cuenta con las profundidades necesarias, ni siquiera se va a tener ese costo operativo que hay en Puerto Cortés.

No se requiere dragado por las profundidades magníficas de 300 metros que permiten operar sin ninguna necesidad de remoción de fondo. No va a haber dragado, que es uno de los impactos más grandes que hay durante una actividad portuaria, por lo que en este caso no se afectará la conexión a otros ecosistemas que están en áreas que sí requieren de mucha protección y que han sido muy alteradas, explicó.

Por ejemplo, en el caso de los humedales en el sector cercano a la barra del río Motagua, estos fueron drenados para la siembra de palma africana años atrás.

PROTEGER MANATÍES

Pero debido a que se drenaron los canales de agua en donde sí habita el manatí, la experta indicó que este no es un animal estrictamente marino, sino que vive en el estuario de ecosistemas que están entre aguas saladas y dulces.

Es motivo de preocupación porque los manatíes andan buscando un refugio debido a que su hábitat natural ha sido alterado, el más cercano el de los humedales de la zona de las barras de Motagua que fueron intervenidos para el cultivo de palma, enfatizó.

“Ellos viven en canales que llevan a lagunas y su comida, que es la lechuga acuática, solo la encuentran en este tipo de ecosistemas. En el sector de Chachaguala estuvieron viviendo en un tiempo tres manatíes y, según se tiene entendido, fallecieron porque no sobrevivieron a las condiciones de ese lugar”, señaló.

Por ello, Vallecillo hizo un llamado de atención a las instituciones que velan por la protección ambiental para que asistan a estos animales que están pidiendo auxilio.

MEDIDAS DE MITIGACIÓN

La infraestructura portuaria se desarrollará en un área privada, en terrenos que ya están bajo concesión de empresas privadas y que presentan alteraciones previas. No obstante, se van a destinar áreas específicas para la protección y conservación dentro de la misma propiedad.

Para este fin trabajan los profesionales autorizados por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), con el objetivo de determinar el nivel de impacto y definir las medidas correctivas necesarias, afirmó.

La especialista defendió que existe una manera correcta de ejecutar las obras, siguiendo el proceso legal para identificar los impactos ambientales y generar las correspondientes medidas de mitigación.

Vallecillo enfatizó que en ningún momento se está actuando de manera irresponsable. El impacto que se va a generar será simplemente aquel que resulta inevitable, pero contará con sus respectivas acciones de compensación.

En el ecosistema marino el impacto será mínimo porque no se requerirá de dragado, gracias a las características que catalogan a Omoa como la mejor bahía del país para realizar actividades portuarias.

Respecto a la gestión operativa, uno de los mayores impactos previstos es la generación de desechos, tanto de construcción como sólidos de origen humano, indicó, al tiempo de apuntar que “estos residuos serán destinados a un área que va a ser manejada de manera privada. Igualmente, se coordinará con la Unidad Ambiental de la alcaldía municipal de Omoa para el manejo de las aguas residuales”.

El proyecto contará con su propia planta de tratamiento privada que garantizará que no existan descargas de aguas residuales al mar ni en la fase de construcción ni en la de operación, reiteró.

Asimismo, se evitará la tala de cualquier árbol que pueda ser preservado y, en caso de ser inevitable, se aplicará un plan de mitigación que exige la ley, consistente en la reforestación de diez árboles por cada uno que se tenga que cortar en el área de influencia.

MEJORAS ECONÓMICAS

La bióloga destacó que el proyecto generará expectativas de mejoras económicas, ya que la actividad portuaria incrementará los fondos de la alcaldía, permitiendo el acceso a mejores proyectos y elevando la calidad de vida local.

Los costos-beneficios dependerán de la correcta operación del puerto, un ámbito donde la empresa asume una alta responsabilidad. Uno de los fines primordiales es mejorar la conectividad y la competitividad del país en materia de puertos, prestando un servicio que a la fecha ninguna instalación ofrece, lo cual optimizará los costos de importación y exportación.

A medida que el proyecto avance, se prevé un cambio en los paradigmas de la población. Vallecillo citó el ejemplo de Puerto Cortés, donde el desarrollo portuario no ha afectado el turismo; al contrario, muchas personas asisten para conocer las embarcaciones y tomarse fotografías.

En materia ambiental, la terminal abrirá oportunidades para invertir en la conservación. Los puertos bien operados no tienen por qué dañar el entorno, y Omoa cuenta con la ventaja natural de prescindir del dragado, sostuvo.

La experta confió que se crearán nuevas fuentes de empleos directos e indirectos para el sector, lo cual disminuirá la presión actual sobre los recursos naturales locales, como la actividad pesquera.

Por último, el movimiento «Salvemos Omoa» hizo una aclaración pública en referencia al Centro de Estudios Marinos (CEM). En la invitación girada para su conferencia de prensa se había indicado que la ONG convocaba, mientras los expositores mencionaron al CEM como anfitrión.

Ante esto, «Salvemos Omoa» emitió un comunicado oficial en sus redes sociales, aclarando que el Centro de Estudios Marinos no formó parte de la organización del evento celebrado el sábado 19 de septiembre.


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