Petición al ciberespacio, buscamos una mejor administración para Honduras


Por: Carmelo Rizzo

Han transcurrido alrededor de ciento cincuenta días. Tiempo suficiente para que aparezcan las primeras evaluaciones, las primeras decepciones y también las primeras lecciones. Como ocurre en toda democracia, unos sostienen que aún es demasiado temprano para juzgar. Otros aseguran que ya es evidente el rumbo. Entre ambos extremos, el ciudadano continúa esperando algo mucho más sencillo: resultados.

Curiosamente, mientras Honduras debate alianzas políticas, reformas, instituciones públicas y liderazgos partidarios, medio planeta observa un Mundial de fútbol donde participan decenas de países, miles de profesionales y millones de aficionados bajo una organización que funciona con calendarios, responsabilidades, indicadores y mecanismos para corregir errores. Nadie espera que un estadio se termine después del partido.

Nadie acepta que el árbitro improvise las reglas sobre la marcha. Entonces aparece una pregunta tan extraña como inevitable. ¿Y si el verdadero problema no fuera únicamente quién gobierna, sino la forma en que administramos el país?

No proponemos cambiar la democracia. Tampoco sustituir la política por empresas privadas, organismos internacionales o corporaciones deportivas. Los políticos seguirán siendo necesarios porque representan ideas, regiones y ciudadanos.

Pero administrar un país exige, además, otras capacidades: planificar, coordinar equipos, medir resultados, corregir errores y construir instituciones que funcionen más allá de una elección.

Quizá hemos dedicado demasiado tiempo a discutir nombres y demasiado poco a discutir métodos. En cualquier organización seria, cuando los objetivos no se cumplen, la conversación gira alrededor de indicadores, procesos, liderazgo y ejecución. En la política, con frecuencia, seguimos atrapados entre discursos, culpas heredadas y promesas que siempre parecen comenzar mañana. Por eso esta semana no presentamos una protesta.

Presentamos una pregunta que vale la pena discutir: ¿cómo construir una mejor administración para Honduras? No un nuevo proceso político. No un atajo institucional. No un liberador providencial. Buscamos una cultura administrativa donde los resultados importen tanto como los discursos; donde el mérito pese más que la cercanía; donde las metas sean públicas y los ciudadanos puedan observar el marcador con la misma claridad con la que siguen un partido del Mundial.

Quizá el próximo gran cambio no consista solamente en elegir nuevos rostros. Quizá consista en exigir mejores métodos. Porque no prosperaremos solamente cuando cambien nuestros gobiernos. Prosperaremos cuando aprendamos a administrar mejor nuestro futuro. La conversación apenas comienza. – AMC


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