Es inadmisible que un Jefe de Gobierno venga a Madrid a decirle a los españoles que tumben a Pedro Sánchez 


Por Alberto García Marrder, desde Madrid. 

EL presidente de Argentina, Javie Milei, pasó por Madrid, en una visita no oficial, para pedirle a los españoles que saquen “a patadas” del poder a los socialistas y e insultó al presidente del gobierno de ser un “ladrón corrupto «y un impresentable dictador”. 

Esta ola de insultos le viene bien a Sánchez, en plena campaña electoral para las elecciones anticipadas del 29 de noviembre. Hacerse la victima lo ha hecho por  mucho tiempo. 

Su esposa, Begoño Gómez, se enfrenta a un juicio por jurado por un delito de tráfico de influencias y malversación de fondos. 

Su hermano, David Sánchez ha sido acusado en Badajoz de un acto de cooperación necesaria en un delito de prevaricación al aprovecharse de su vínculo familiar para cargos públicos. 

Frente al edificio del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en el poder y en la calle Ferraz pusieron 

un enorme cartel “Zurdo con orgullo”, en alusiones de los insultos de Milei por ser de izquierda. 

La reacción oficial ha sido moderada y ha bastado una protesta del Ministerio de Asuntos Exteriores. 

Pero la prensa ha sido unánime en criticar los insultos de un Jefe de Gobierno al otro. Algo asi como “conocemos muy bien a Sánchez y su corrupción, pero somos nosotros los que lo debemos denunciarlo y lo hacemos día a día”. 

Ana Rosa Quintana, la mayor vox femenina en la radio española, lo dijo en su programa diario en la cadena Telecinco::” Es inaceptable”. 

A Milei solo lo recibió la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, del partido Popular de centro derecha y el posible ganador de las elecciones del 29 de noviembre, según los sondeos. 

Si Sánchez pierde las elecciones (lo que falta por ver, ante un posible fraude), seria Alberto Núñez Feijoó el nuevo presidente. 

Hay un posible temor que Sánchez podría aumentar el censo electoral mediante el uso de la nueva ley de conceder la ciudadanía española a los hijos y nietos de los exiliados españoles que se fueron a México y Argentina antes y durante la guerra civil española (1936-1939). 

Está en juego los 163,000 inscritos en el Consulado Español en Buenos Aires, y el Tribunal Supremo ha pedido formalmente al gobierno que comprobé si son hijos o nietos de exiliados. 

El gobierno dice que no hay tiempo. Y se supone que esos “nuevos” españoles votarían por el PSOE en agradecimiento. 

Y la prensa española, siempre en alerta ante las artimañas políticas de Sànchez, especulan si no hay un acuerdo en el tema de los votos de los exiliados, podría suspender las elecciones y ganar tiempo. 

Mientras tanto, Sánchez sigue maniatado por sus aliados, por que no tiene mayoría parlamentaria: los separatistas vascos y catalanes. Y por uno vergonzoso, el  partido vasco Bildu, la versión política de la organización terrorista vasca ETA, autora de mas de 700 asesinatos, cuyos miembros están saliendo de la cárcel, poco a poco.  

Y otro acuerdo vergonzoso también es el que mantiene con el partido separatista catalán “Just Per Cataluynia”, que tiene siete votos parlamentarios como chantaje permanente a cambio de exigencias rocambolescas. Como el de pedir una amnistía para su líder Charles Puigdemont, exiliado en Waterloo (Bruselas) tras declarar una independencia de Cataluña hace nueve años y cuanto era presidente de esa región del noreste de España. 

No hay que fiarse de un Pedro Sánchez en la cuerda floja, es capaz de inventarse una salida airosa. 


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